domingo, 14 de junio de 2015

Pierdo luego existo


La afición de Osasuna celebra la permanencia en Sabadell

Bajo la Avinguda de Josep Terradellas, bajo la Travessera de Les Corts. Bajar se me da bien. Soy el único vestido de paisano en esta Barcelona ciudad de los prodigios, de los Xavis y los Messis. Los componentes de la marea blaugrana que con paso alegre se dirige hacia el Camp nou van perfectamente uniformados. Sus proclamas solo reivindican un triplete histórico que el equipo no tardará en brindarles.

Aquí estoy, cabeza agachada, ojos que contemplan las grietas del asfaltado irregular, grietas donde asoma el infierno la 2ªB. Calle arriba, calle abajo como la rumba de Barcelona voy “celebrando” sin rumbo otro triplete: el de los tres descensos del Racing en cuatro años. Més que una paparda.

Escasas horas antes, contemplaba el fracaso desde la tribuna lateral de la Nova Creu Alta que no es ni nova ni alta. Pero es la meva creu, la que me toca, la cruz de ser del Racing, y que todos los racinguistas paseamos de por vida. Esa cruz cuyo peso varía según las circunstancias: los domingos de victoria la dibujan dos cerillas y los lunes de derrotas, son dos vigas de acero roñosas de un polígono industrial abandonado.
Un descenso no es flor de un día. Es un trabajo arduo y constante que exige una regularidad de paparda admirable. No nos equivoquemos, Flaño no es culpable. Tampoco lo es la cacareada pasividad de la defensa arlequinada. El Racing se ha ganado a pulso un descenso deportivo lógico e inapelable.

Duro adios tras la derrota ante la Ponferradina

¿Qué pudo fallar?

Casi todo.

Cuando encajaba primero, el equipo se hundía lentamente, soltando unos hilillos de raza y calidad de Iñaki y Fede. Cuando golpeaba primero, llegaba al noventa con el tanque vacío, ni hilillos de crudo, ni una gota de energía. El futbol dura mínimo 90 minutos, recordarlo en alguna charla de previa de partido no estaría de más.

El Racing ha sido el pagafantas de la Liga Adelante. “Deja, deja…que ya te invito yo a estos tres puntos”. Y dirán que es mejor pagar las fantas antes que las putas de medio pelo de Alí o de allá.
La 2014/2015 nos deja muchos momentos entrañables para el recuerdo: de la expulsión de Andreu al penalti de Javi Soria y desbarajuste posterior ante el Leganés; de los dos disparos del Sabadell que sumaron tres goles; del autogol con el glúteo de Samuel (que con su permiso, jugó toda la temporada como el glúteo). De Saúl ante el Mirandés. No quiero señalar a jugadores, aunque lo acabo de hacer y a todos agradezco eternamente su esfuerzo y dedicación porque nos salvaron en su día, porque los recordaré con cariño y admiración. Sería injusto destacar la mala temporada de uno u otro. Es una obra colectiva, un esperpento futbolístico al alcance de muy pocos, culminado en dos tardes para el olvido: la de Huelva y la de Alcorcón, los dos peores partidos de la temporada a mi juicio.

El sexo solo es bueno si es algo sucio decía Woody Allen. Con el fútbol pasa más de lo mismo. Y al Racing le faltó jugar sucio de vez en cuando, dar una patada en el momento adecuado y no a destiempo, tirar de veteranía para que pasaran los minutos. Hacer lo que nos hizo el Mallorca en casa. Pero cómo hacerlo con jugadores que no tienen edad para votar ¿Cómo tirar de juventud con jugadores que ya tienen edad de merecer?

Éramos jóvenes, estábamos acabados. Novatos muy novatos, veteranos muy veteranos y lesionados que darían para llenar dos plantas enteras de Valdecilla.
Porque la historia hubiese cambiado con Koné que escogía sus partidos; con Granero que apuntaba a jugador de primera; con Francis y sus veinte y catorce que parecían veinte y trece; con Fede partiéndose el alma y el tobillo en el tramo final, con Concha el día de la Ponferradina. Con todo eso pero no con más suerte. La suerte puede influir en un partido, pero no en cuarenta y dos. “Uy, no entró la pelotita” no puede ser, en versión cántabra, el tamarindo que nos impide ver el bosque de eucaliptos.

¿Y ahora qué?

Subir, subir y volver a subir o mantenerse en los despachos. Un auto, un recurso, un “TAS en toda la boca” para cualquier equipo chanchullero. Durante muchos años consideré que la Segunda era el infierno del cual no se sale. Estaba equivocado. La 2ªB es el infierno, la Segunda es el purgatorio y la Primera un paraíso del cual Tebas te puede expulsar en menos de lo que se calcula un ratio. Y sin Tebas bien sabido que no hay paraíso.

Me apunto al purgatorio. Prefiero estar entre dos aguas que ahogado. No quiero volver a bucear en googlemap para encontrar el municipio recóndito y encantador donde el Racing se jugará la vida en campos con margaritas y abuelitos al sol. Me niego. Desciendan a quien haga falta, por lo civil o por lo penal, pero desciéndanlo, fulmínenlo bien fulminado como hizo Flaño con mis ilusiones. Que todo el poder de San Tebas caiga sobre las maltrechas arcas de clubes sin historia y sin afición…y si la tienen, también.

El estruendo de la pirotecnia del Camp nou interrumpe mis sollozos. El Barça se está gastando en pólvora lo que nosotros en fichajes este año.

No todo está perdido. Por poder, podemos. Podemos inscribirnos a una competición de coros ultras (ultra en el buen sentido de la palabra) que ganaremos de calle. Podemos disfrutar de haber salvado al club sobre la bocina. Podemos enorgullecernos de estar siempre allí, y en las buenas y en las malas, pero es que las buenas nunca vienen. Podemos fardar de tener a un Presidente bueno, un banquero honrado, una grada hermosa. Todas estas cosas había una vez en esta temporada del revés.

Este club centenario vuelve a la lucha despiadada de los despachos, pero ya ha emprendido la vuelta a los orígenes, y eso es bueno. Desnudo me hallo, desnudo nací, ni pierdo ni gano, decía Sancho. Pierdo, luego existo, contesta el Racing.


Artítulo de Pedro Mahe, @pmahecas

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