domingo, 2 de agosto de 2015

Fofisanos



En la época de jugador de Tuto Sañudo no había amistosos en Torrelavega, había finales. El hoy presidente de honor del club santanderino tenía claro que allí se iba a ganar sí o sí y así se lo hizo saber a un entrenador que un día no quiso dar demasiada importancia a aquel partidillo estival en el viejo Malecón. Ahora los tiempos parecen que han cambiado, sobre todo cuando se pierde.

Un periodista de Torrelavega le preguntó a Pedro Munitis en la rueda de prensa posterior al encuentro del sábado qué le parecía que la Gimnástica hubiera sido tan superior. El ex delantero del Barrio Pesquero reaccionó como si le hubieran dado una patada de amarilla y le espetó: “¿Superior? Será tu punto vista. La superioridad yo no la he visto”. Pedro Munitis lo va a pasar mal delante de los micrófonos si reacciona así tras un bolo de este tipo ante una pequeña diferencia de criterio.

Es cierto que los torrelaveguenses fueron algo mejores, pero es también atrevido hablar de superioridades en un enfrentamiento de estas características. Conclusiones se sacan las justas en estos lances, casi siempre insufribles. Este Racing está todavía más verde que la camiseta de Hummel, aunque se adivinan muy buenas maneras en futbolistas como Dani Rodríguez, Mikel Santamaría o el ya conocido Dani Sotres. Isma Cerro bota bien los saques de esquina con esa técnica que parece que incluyen de serie en La Fábrica Blanca. Este Racing está todavía fofisano y debe ponerse en forma. El ejemplo más evidente es el de Chus Hevia, al que se le intuye el flotador para la playa. El asturiano falló un penalti y está todavía con más peso del debido, pero será un jugador vital esta campaña. Del resto del grupo se espera también mucho más. Quedan tres semanas y algunos refuerzos importantes. Pasar de fofisanos a profesionales en forma.

La Gimnástica tenía ese punto de motivación extra, pero también muchas bajas. Eso sí, contaron con dos refuerzos de lujo, que seguramente encontrarán acomodo en una categoría superior antes de que empiece la temporada: Jaime Isuardi y Julián Luque. El extremo torrelaveguense, ex del Espanyol B, fue de los mejores sobre el césped, aunque no interesa en las oficinas de El Sardinero. A los cuatro minutos, Luque falló la primera ocasión ante Sotres tras un error clamoroso de Hevia en un pase atrás. Al asturiano se le da bastante mejor centrar hacia delante… Poco después, otro ex racinguista, el argentino Maxi Sepúlveda, que hizo un gran partido, anotó el único gol de la tarde. Era el minuto cinco. El tanto vino precedido de una falta a Kamal de Maxi, pero daba lo mismo. Concentración, la justa.

Luego ya se pudo ver lo típico del verano. Son mejores las orquestas de pueblo. Imprecisiones y desajustes. Hubo tantos balonazos que incluso el esférico terminó fuera del estadio. Un jugadón de Dani Rodríguez que habilitó el pase a Pau Miguélez, aunque el canterano estuvo lento a la hora de encarar, y otra buena acción de Hevia, en el minuto 29, que dejó a Coulibaly ante Herrero sin éxito del senegalés, coincidieron con los mejores minutos de un Racing que intentó trenzar juego.

El central gimnástico Mario vio como Ortega Romano, árbitro también bastante fofisano, le señalaba un penalti muy dudoso por derribar a Pau. Pablo Herrero detuvo la pena máxima a Chus Hevia prolongando la maldición racinguista desde los once metros.

El primer tiempo se cerró con un jugadón de Hugo Vitienes dentro del área. Su disparo lo atajó Dani Sotres. En los primeros minutos de la segunda mitad la mejor ocasión también fue para los locales, que evidentemente pueden presumir en ese aspecto de haber sido superiores. Cristian, solo y a puerta vacía, no acertó a empujar un balón que le cayó de improvisto tras el rechace de un saque de esquina. El futbolista estaba de homenajes, ya que colgaba las botas tras once años en la Gimnástisca. Poco después, el delantero gimnástico Primo le ganó la partida a Alain y solamente una buena intervención de Sotres salvó el gol. Las mejores ocasiones seguían siendo para los del Besaya, mientras que los de la bahía, pozona en Torrelavega, pasaban apuros en la segunda parte. Hubo un momento en el que la Gimnástica parecía hacer eso que llaman ahora tiquitaca con el consiguiente mosqueo de los pocos racinguistas que pagaron 10 euros por ir a ver el ensayo. Los de la capital estuvieron muy espesos y se notó que pesaban las piernas en un césped con hierba a la mejicana.

En el minuto 64 un disparo fuera de Coulibaly, tras una buena acción del africano, recordó que el Racing está una categoría por encima de la Gimnástica y que tenía calidad sobre el verde. A Coulibaly, muy perdido todavía en la adaptación, le falta definición… Por eso estaba sin equipo. Justo después, Munitis comenzó el carrusel de cambios a lo NBA y ya se terminó el encuentro. No brillaron mucho los canteranos en esos minutos de la basura.

Francisco Díez

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