domingo, 30 de agosto de 2015

Había que ganar


Este Racing de Pedro Munitis gana los partidos con indirectas al igual que en el chiste aquel de Gila de un detective que quería detener al asesino murmurándole: “Alguien ha matado a alguien”. La evidencia del gol se hizo esperar en los Campos de Sport ante un Atlético Astoga bien colocado, pero casi inmóvil, como un equipo de conos muy acobardado ante el pez grande del Grupo I. Tardó demasiado en desprenderse de ese miedo y lo pagaron caro.


La primera parte se nos esfumó como el verano, sin darnos cuenta. No hubo fuegos artificiales. No hubo casi de nada. El Racing se limitó a sobar el balón a un ritmo lento y previsible, con muy poca profundidad. No sufrió en defensa porque los maragatos se dedicaron a estar bien posicionados y a esperar agazapados. Tampoco pasaban excesivos apuros. En el minuto 12 un disparo de Coulibaly mostró toda la inocencia ofensiva de los racinguistas, una especie de Clan TV del gol. Tres minutos después el delantero africano le pegó al aire intentando rematar un balón dentro del área… Voluntad pone toda la del mundo y terminó encantando a la afición.

El Atlético Astorga fue perdiendo el respeto y el miedo para tratar de acercarse al área rival. Todo eran carantoñas en este amor de verano. En su primera combinación ofensiva la jugada terminó con un centro peligroso que atrapó Dani Sotres. En un partido así solamente cabe aferrarse a las jugadas de estrategia. En el minuto 18 el Racing botó un córner de lo más peculiar… El balón terminó de saque casi en su propio campo para que desde allí propinaran un pelotazo a la olla… Fútbol moderno. Tal vez, salió mal. Debe mejorar mucho el equipo de Munitis en esa faceta del juego, tanto en ataque como en defensa.

Este Racing trata de vencer por aburrimiento, con la paciencia del alquimista. En el minuto 20 vimos una de las acciones más llamativas del encuentro, una chilena de Couly que paró Riki, el portero de los visitantes. El senegalés lo mismo hace malabares que chuta al aire, aunque igualmente, sigue sin tener gol. En el 41 envió el balón a La Gradona en un remate desde dentro del área… Con un partido tan soso Couly acaparaba los comentarios. El famoso delantero de color.

Para asustar un poco a la parroquia verdiblanca, todavía haciendo la digestión de la comida popular organizada por la APR, las dos últimas ocasiones de peligro antes del descanso fueron para los visitantes.  David Bandera disparó al filo del descanso raso y centrado para que Sotres no se quedara dormido. Poco después Ivi Vales disparó alto de nuevo y ya Corral García decretó el final de la primera mitad. Estos no eran los del Celta B.

En la segunda parte el Racing salió con muchas ganas de resolver el partido. Apretaron el acelerador y comenzaron a llover las ocasiones ante un Atlético Astorga que no ha ganado ni un partido de pretemporada y es serio candidato al descenso. Coulibaly tuvo dos disparos peligrosos en los primeros instantes, uno de ellos tras una internada en la que emuló a Koné, rápido y vertical. Artiles tras el rechace de un saque de esquina o Borja, que no acertó a rematar un balón que no despejó Manu pusieron nervioso al conjunto maragato, abrumado ante el empuje racinguista.

Y en el minuto cinco de la reanudación llegó el golazo de Dani Rodríguez que abría por fin la lata. El gallego puso el balón en la escuadra de la portería defendida por Riki con un trallazo descomunal desde fuera del área. El equipo cántabro se quitó sus miedos y empezó a jugar desatado. Coulibaly volvió a probar fortuna cruzando demasiado el balón y Óscar estrelló el balón en el guardameta foráneo.

Nada más salir Dioni, en el 65, hizo lo que se espera de un killer: meter en la red los balones. Él solito se guisó la jugada dentro del área y marcó el segundo tras un trompicón inicial. Muy top. David Bandera recortó distancias en el minuto 82 para ponerle emoción al encuentro. Celebró el pírrico gol con efusividad, pero sirvió de poco. El andaluz Dioni estuvo a punto de volver a marcar de cabeza en una contra que terminó con un buen centro de Chus Hevia. El encuentro se fue muriendo poco a poco. El Racing tenía que ganar a un rival muy inferior y venció… Eso sí, se nota que todavía el equipo de Pedro Munitis no está al máximo de su capacidad ni mucho menos.

Fran Díez

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