lunes, 24 de agosto de 2015

¡Quique, Quique!


La noche madrileña de ayer fue anómala. 15 grados en pleno mes de agosto. Dormí con sábana y de haberla tenido a mano no le hubiera hecho ascos a una funda nórdica. Quizás fue la norteña temperatura de la habitación la que me llevó a soñar con una tarde de fútbol de últimos de septiembre en los Campos de Sport...

La grada estaba caliente y el personal nervioso. Los chicos de La Gradona seguían animando, como siempre. Al campo se va a animar. Empate contra el Astorga y gracias; otras tablas contra la Arandina en un campo difícil; derrota sin paliativos ante el Logroñes, empate contra otro equipo de estos históricos al que hasta los lugareños del pueblo han dado la espalda y no acuden al campo… Tres puntos en las primeras jornadas y la gente a punto de estallar. No era para menos. Hablar de liderato era una mala broma y el play-off, un sueño imposible. Notaba el sudor frío. La pesadilla.

Los que se presentaban en el Sardinero en la siguiente jornada vestían txuri-urdin, pero aun profundamente dormido, sabía bien que vascos no podían ser porque en el Grupo I nos tocan gallegos, asturianos, castellano-leoneses y extremeños. Vascos no, pensé, aunque se daban un aire y portaban banderas coloridas.


La cosa empezó mal. En la primera jugada, córner y gol en contra. Y la grada lo pidió a gritos. Un poco más tarde, no pregunten en qué minuto,  el '10' nuestro la mandó al palo y en la contra posterior, gol del rival. Y ese grito otra vez.  Recuerdo con nitidez ese rumor que salía de las entrañas del destartalado estadio como un volcán en erupción. “¡Quique, Quique!”. Grito insistente. “¡Quique, Quique!”. Rugidos. La gente increpaba al presidente, con gestos de impaciencia, hombros que se encogían y preguntaban “¿Ya está bien, no? ¿A qué coj… estáis esperando, a que nos gane el Somozas?”. Y el Presidente en su butaca ni se inmutaba. No perdía ripio del pobre espectáculo que ofrecían sus chicos. La mirada fija delataba sus pensamientos: "¿Habré luchado todo este tiempo para comerme este marrón?". Hasta que explotó: "¡La Comisión deportiva me ampara!" repetía como un mantra a los hinchas de las butacas cercanas… “La Comisión deportiva, tu tía”, le contestaba un viejo abonado con malos modales, uno de los clásicos veteranos de Tribuna Principal. Así me desperté. Echando de menos una funda nórdica, o más bien a un delantero centro noruego.

Pierre Mahe

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