martes, 4 de agosto de 2015

Regreso al futuro

Revilla con el campeón de bike trial Raúl Gutiérrez, que
también promocionará el Año Jubilar Lebaniego
“Yo me voy a encontrar con la papeleta que, en mayo 2015, vuelvo a la Presidencia y me queda este marrón…éste es el primer marrón que me voy a encontrar”. Corría mayo del 2013, o sea hace una eternidad y así de tajante y visionario se mostraba Miguel Ángel Revilla Roiz en una conversación mantenida en su despacho del Parlamento. Razón no le faltaba al expresidente. Volvería a ser Presidente y su primer marrón iba a ser el Racing y sus avales. Se cumplió la profecía. Revilla lee el futuro en la salmuera de las anchoas y acierta. Acojona. Yo le he tenido siempre respeto, pero ahora el respeto ha pasado a ser “acojono”.
En aquel mayo de 2013, un Racing secuestrado iba caminito de Segunda B. Ya nadie creía en él. Y tampoco nadie creía en Revilla, menos él. “Se ha ido a Madrid”, “Cantabria ya no le interesa” decían. Demasiado televisivo, iba a acabar como Carmona… Y en dos años, un ascenso, un descenso y unas elecciones de por medio allí tenemos, contra todo pronóstico, a los dos buques insignias de Cantabria para el resto de España: Revilla y  “su” Racing. El uno y el otro. Inseparables.
El Racing es Cantabria. Y Revilla tiene el copyright de Cantabria porque él creó la marca y le dio una identidad. Una identidad de sobra conocida y que muchos han criticado, incluso en sus propias filas. “Revilla ha llevado lo cántabro a lo cómico, a lo grotesco, a lo carnavalesco”. Seguramente. Pero lo ha “llevado” a alguna parte, a platós de televisión, a ferias, a inauguraciones de Aves que nunca volaron.
2015 tiene aires de la década pasada. El año jubilar y sus pulseritas de colorines. El Gobierno ayudando al Racing. Éramos felices y comíamos anchoas. ¿Qué ha cambiado? Todo. Para que nada cambie.
“No queremos a políticos en el palco, ni en el Racing” dice el racinguismo de máximos. Y después llega la tozuda realidad, como una ola en el Sardinero cuando uno no se atreve a zambullirse y la mar le dice “espera, que ya decido yo por tí, so tonto” (cuánto me sirvió cursar poesía en la Universidad). Realidad fácil y sencilla de entender: sin el acuerdo de patrocinio el Racing no puede sacar adelante el tema Hacienda.
Racinguistas ateos (que haberlos haylos), en el pecho llevaremos la cruz, tranquilos, no será la primera vez.
Racinguistas que no votasteis a ninguno de los partidos que aparecían directa o indirectamente en la foto de Zúrich, Revilla es nuestro mejor amigo, queredlo como a un hermano.
Y si reunís esta condición y además sois ateos, que Dios os pille confesaos y en Segunda, que el calor del infierno de Segunda B aguarda.

Pierre Alain Mahe

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