domingo, 23 de agosto de 2015

Verano gris


Que se nos va el agosto, mozas, que se nos va, diría el poeta. Un verano que no ha sido muy “top” que diría Victor Diego, que no es poeta sino portavoz del Consejo, un cargo complicado que consiste en no decir nada pero con muchas palabras hiladas entre sí y muchas de las cuales son repetidas. “La verdad es que” y demás muletillas verbales que sostienen la indigente comunicación futbolera. “El deporte rey es asín”.

Pero volvamos al “verano gris” del Racing. 12 incorporaciones y las que faltan dejan a las claras que los chavales del B contarán poco durante la temporada. Entiendo que la Trinidad formada por el cuerpo técnico, el Consejo y la sacrosanta Comisión deportiva no se la quiera jugar. El ascenso es lo primero. El proyecto de cantera pinta muy bien en las hojas de ruta y menos en el campo por lo que Munitis vislumbra. Pero, por favor, háganles un hueco a los niñucos, la categoría lo pide y algunos se lo merecen. Quien sale reforzada del mercado racinguista parece ser Hacienda. El equipo ha hecho caja y ha gastado poco.

Los que han llegado, mayormente desconocidos, salvo Sotres y  Caneda. Y los que se han ido. Hemos despedido poco a poco a los componentes del Racing de los cojones. Las despedidas suelen ser tristes y lo son más aún cuando no se hacen con burofax.

“Verano gris”, porque a este verano le falta el encanto teutónico de los Trainingslager alemanes de Pernía. El desplazamiento más exótico del Racing se resume a los 118 kilómetros que separan Amorebieta de la capital cántabra. De los nueve bolos veraniegos, ocho se han jugado en Cantabria y la mayoría se saldaron con derrota por culpa de la intensidad en los entrenamientos.     
       
Estamos a punto de cerrar una pretemporada amenizada por la presentación de las camisetas y el romance entre Botas e Higuera y el estruendo del denuesto en la diminuta grada de La Albericia y la salida feliz de Koné, un oviedista de toda la vida. Una pretemporada sin sabor ni color, quitando el “verde” de Preferencia Norte.

El peor final para este “verano gris” del Racing sería la marcha de Iñaki, probablemente el mejor jugador de la plantilla. Algo triste y trágico como la muerte de Chanquete en 'Verano azul' pero sin lágrimas ni despedidas. Aquí los futbolistas no se despiden, besan el escudo y se van…el amor de los marineros que diría el poeta.

Pierre Mahe

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