jueves, 13 de agosto de 2015

Vírgenes y pelotas


Aunque la esperanza está en Santo Toribio el Racing no quiso fallar a la Patrona de Cantabria, la Bien Aparecida. Es bueno llevarse bien con todo el Santoral por lo que pueda pasar. En los últimos años el club se alejó del camino recto los pecadillos de Harry y Pernía seguro que los tienen bien apuntados en el cielo, San Pedro hace scouting de todos los presidentes malignos del fútbol español, que son legión y el racinguismo ha descendido a los infiernos hasta el punto de conocerles mejor que Dante.

En España se sigue creyendo en estas cosas religiosas como si realmente la talla de madera tuviera poderes para que tal o cual fichaje anote 22 goles. Todo termina siendo algo más folclórico que espiritual, así que pierde toda su esencia. Pero una tradición es una tradición (aunque no hace tantos años la visita era a la Iglesia de San Roque en el Sardinero en lugar de ir de excursión hasta Ampuero), así que la plantilla, técnicos y directivos se presentaron en el Santuario de Marrón con caras sonrientes y buenas intenciones. La mayoría se estrenaban en estas lides. Pau Miguélez está para recibir la Primera Comunión… Ese ente denominado Comisión Deportiva ha querido hacer una plantilla desde cero, así que casi todos eran caras nuevas a los ojos de la Virgen. Niñucos inmaculados, salvo César Caneda que ya tiene poco de querubín, aunque solamente se le note en el carnet de identidad.

El presidente del Racing, Manolo Higuera, incluso consideró a la Virgen una buena mediadora con la Agencia Tributaria. “Tenemos unas cuantas cosas que pedirle, pero sinceramente lo importante es que el club recupere la estabilidad y para eso hacen falta dos cosas: solucionar lo de Hacienda y que deportivamente salgan bien las cosas… Estoy tan convencido de que será así que ya de entrada le doy las gracias”, aseguraba el máximo dirigente del club.


Los componentes de la escuadra cántabra fueron recibidos por el Prior del Templo, Vicente Basterra, y el Párroco de Ampuero, Hilario Obregón, que posaron con los verdiblancos y el centro floral en la explanada de acceso al Santuario. Ya en el interior, Basterra dirigió una oración dirigida a la Patrona de Cantabria mientras que Obregón, abonado y accionista del cuadro verdiblanco, dirigió unas emocionantes palabras a todos los presentes: "Sois las arterias que riegan el corazón de Cantabria. El Racing es mucho más que un sentimiento, del que estamos orgullosos todos los aficionados. Quiero que sepáis que contáis con el respaldo de toda la Comunidad Autónoma y confiamos en que el club, gracias a la labor de directivos, técnicos y futbolistas, consiga el ascenso a Segunda División aunque eso no es lo más importante. Lo esencial es sentar las bases para exista un futuro sólido". Su discurso emocionó a todos, especialmente a Pedro Munitis que carga con gran parte del peso de la cruz racinguista. El ex jugador del Barrio Pesquero también hizo su lista de la compra celestial: “A la Bien Aparecida le pido siempre fuerza para asumir lo que nos tenga deparado el destino y también pido capacidad para liderar este grupo y formar un equipo. Ser un grupo unido para superar las dificultades y pelear por el objetivo final que es recuperar la categoría”.

El párroco de Ampuero no se olvidó de ensalzar el trabajo del Consejo de Administración presidido por Higuera y tuvo también un mensaje de aliento para los directivos: "Toda Cantabria os agradece el esfuerzo que habéis hecho y que sabemos que a veces resulta ingrato para mantener vivo al club y superar, con sangre, sudor y lágrimas, la situación que os habéis encontrado". También se refirió al cuerpo técnico de los que dijo estar muy orgulloso: “Deseo que seáis capaces de formar un equipo solidario y en el que todo el mundo se sienta importante". Además, Obregón pidió a los jugadores que se esfuercen "hasta el último minuto de cada partido y entrenamiento. Tenéis que ser conscientes de que defendéis un escudo centenario y que sois herederos de futbolistas legendarios que defendieron anteriormente vuestra misma camiseta".

Una vez finalizada la oración los racinguistas accedieron uno a uno al Camarín para besar la medalla de la Virgen Bien Aparecida. Allí cerca se guardan las hostias sin consagrar que aguardan a cierto agente de futbolistas… Después hubo banquete, como en un bautizo.

Fran Díez


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