domingo, 13 de septiembre de 2015

Resacón de Rioja


El buen vino de Rioja no deja resaca, salvo que te bebas una botella entera… O dos. Entonces sí. No te salva nadie. No entras en el partido y te anulas solo. Deambulas por el césped dando tumbos y cayéndote en las jugadas de estrategia. Tropezando. Las piernas se te hacen un nudo con tanta banda cambiada. Chocas con tus compañeros en un centro del campo superpoblado. Ves doble y rivales que llegan a todas.

A las primeras de cambio Jordan estrelló un balón en el palo. Un aviso de lo que se le venía encima al Racing: Resacón en La Rioja (suena bien) o en Santander, ya saben que Hollywood lo cambiado todo y la capital cántabra no pega mucho para eso de pillarse una buena curda. Lo que es seguro es que los riojanos son efectivos y un rival serio para proclamarse campeón de este Grupo I. Muy serio.

Los minutos se esfumaban en la soleada tarde, aunque siempre digan que va a llover, y el Racing todavía no se había aproximado a la portería riojana, que parecía situada en Australia para el conjunto que entrena Pedro Munitis. En 20 minutos el balance ofensivo de los montañeses fue una combinación entre Dani Rodríguez y Óscar y otra galopada del canterano de Renedo, que originó un saque de esquina. Los cántabros se mostraban tímidos como en el baile a los catorce. Es un Racing soso, cuya propuesta ni se atisbaba. No presiona arriba, no juega a tener la pelota, ni a la contra, ni a entrar por dentro ni por fuera… Una incógnita. Nadie tiene claro a qué juega este Racing. Tal vez lo sepa Munitis.

En el minuto 27 una falta lateral desde la zona izquierda racinguista hizo temblar los cimientos del estadio. El runrún parecía el rugido de la marabunta. Mikel Santamaría despejó de cabeza sin problemas y el ecuatoriano Jordan Gaspar Estrada disparó a las nubes cuando cazó el rechace. Hay psicosis colectiva ya con este tipo de jugadas… Con motivos sobrados. En la siguiente jugada de ese tipo, apenas pasada la media hora, el balón terminó en las redes de la portería que defiende Dani Sotres. Una falta lateral botada desde la banda izquierda y el esférico le llegó franco al central cántabro Borja García… Cántabro, pero no racinguista. Un buen remate, nadie le incomodó en la ejecución, ajustado al palo el balón se coló dentró. Nada pudo hacer Dani Sotres, pese a que lo intentó. Francis miró la acción como quien está en el cine. Era el hombre al que tenía que marcar.

El Logroñés estaba tan plácido de veraneo en El Sardinero que la grada comenzó a pitar. Luego se escucharon gritos de ánimo… pero hubo pitos. Concierto de viento del FIS. Quizá heridos en su orgullo hubo una reacción de los racinguistas, que apretaron en esa recta final de la primera parte. El canario Artiles llegó a línea de fondo y su pase no lo llegó a empalar Migue porque un defensa riojano estuvo atento. Tampoco es que hubiese tiros a puerta, pero por lo menos el Racing se acercaba al arco rival.

El propio Migue realizó una gran jugada personal y su centro pasado le llegó bajo al canario Artiles (y es complicado). El jugador trató de rematar de cabeza, pero sin acierto. Y de nuevo el extremo jienense se fue hacia adentro y disparó raso dese la frontal. Miguel, el portero del UD Logroñés, despejó a córner. De Migue a Miguel… En el posterior saque de esquina, sobre la bocina, César Caneda remató flojo y atrapó de nuevo el arquero visitante, aunque con ciertos problemas. Por lo menos, el conjunto cántabro le puso algo de tensión… Se echó de menos en la recta final del choque.

En el segundo acto no hubo grandes giros en el guión. Munitis sentó a Óscar y dio entrada a Dioni, pero no es cuestión de ‘nueves’. La prosa directa de Pouso llega más que la poesía dadaísta de Munitis.

En el minuto 53, Migue botó un saque de esquina y Dani Rodríguez tuvo una buena ocasión. Eran ronroneos cariñosos para un Logroñés firme que ni se inmutaba. Un remate de Dioni en otro saque de esquina le puso más emoción que otra cosa, lo que es juego trenzado o una idea de cómo alcanzar el gol no se vislumbró. Algunos aficionados que trataba de ver el partido por internet se quejaban de la conexión del streaming, pero lo que no conectaba era el Racing.

Se fue Iker Alegre en las filas riojanas y nos quedamos tristes. Tristísimos y preocupados. Coulibaly recogió algunos pitos de cabreo, pero logró nada más entrar poner a prueba a Miguel con un disparo potentísimo. Era el minuto 73. El africano puso también otro buen centro al que no llegó Migue a rematar de cabeza por poco. El Logroñés no sudó. Ni un susto. Menos miedo que en una película de terror francesa. El pánico se quedó en Santander. ¿Cuánto tiempo más hace falta para que el equipo esté bien?


Fran Díez
@_FranDiez



Racing: Dani Sotres, Borja San Emeterio, Francis, César Caneda, Mikel Santamaría, Fede San Emeterio, Migue García, Álvaro Peña (Kamal), Óscar Fernández (Dioni), Dani Rodríguez y Artiles (Coulibaly).

UD Logroñés: Miguel, Rico, Paredes, Santelices, Borja García, Jacobo, Titi (Santos), Adrián León, Jordan (Muneta), Pere Milla e Íker Alegre (Joel Valencia).


Goles: 0-1, min.31: Borja García.

Árbitro: Gómez Landazábal (C. Vasco). Amonestó a los locales Artiles, Fede San Emeterio y César Caneda.

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