domingo, 25 de octubre de 2015

3-1: Un bonito espejismo


Le costó ganar un mundo al Racing, de hecho, sin la ayuda del árbitro lo hubiera tenido bastante más complicado… Y eso que no hizo un mal partido. Creó ocasiones y también dejó que las tuviese el contrario. Vimos lo mejor y lo peor de este equipo. En el intercambio de golpes el conjunto cántabro fue muy superior, pero la escuadra que entrena Pedro Munitis es intermitente y frágil. El 3-1 resulta engañoso, pero siempre es mejor mejorar con tres puntos más en la mochila... Ese es el consuelo que nos queda. Los problema sigue ahí, aunque no crecen como en la serie aquella.

El Racing salió con ganas de mandar y de tener el balón. La apuesta de sentar a Fede San Emeterio era arriesgada, pero a ratos le salió bien el experimento al técnico cántabro. A los tres minutos un disparo cruzado de Chus Hevia que atrapó en dos tiempos Julio dejó a las claras que el conjunto montañés quería vencer y convencer. Poco después, una buena internada de Francis, que se dejó ver más en ataque, no encontró rematador. El Racing trataba de triangular y abría el esférico a banda. Se comportaba como un colectivo, aunque ese cambio de concepto es complicado de una semana a otra: del patadón al toque en cinco días es un viaje más para el Delorean de 'Regreso al futuro' que para un conjunto de fútbol de 2ªB.

La escuadra de Munitis también enseñó la patita peluda de siempre. A los seis minutos un error clamoroso en la defensa de una estrategia dejó solo a Ángel delante de Sotres. El lateral pucelano no se esperó un regalo de ese calibre y remató de primeras y muy flojo a las manos del arquero cántabro.

El partido estaba abierto y la calidad de los racinguistas dejaba detalles. Artiles pisó línea de fondo y centró para Migue, que remató fuera con todo a favor. El colegiado señaló un saque de esquina que no era y posteriormente un penalti inexistente, o al menos, muy dudoso. Así todo resulta más sencillo. En Galicia, el Racing tiene un amigo que no es Rajoy... Espasandín Cores mostró la cartulina amarilla al central Cristian y Artiles se encargó de transformar la pena máxima en alegría. Magia potagia. Espasandín estaba espeso y casero, como los buenos caldos gallegos.

Con el marcador inaugurado el viento comenzó a soplar a favor. Todavía no se había cumplido el primer cuarto de hora cuando una internada de Chus Hevía terminó en un mano a mano del asturiano con el portero rival dentro del área. Julio desvió a córner el disparo forzado del ‘9’ del Racing. El equipo de Munitis disfrutaba de unos buenos momentos y estaba muy cómodo con el balón. La pareja formada por Dani Rodríguez y Álvaro Peña funcionaban en la sala de máquinas y la calidad de arriba hacía el resto. Un disparo lejano de Artiles tras un recorte eléctrico buscó la escuadra del arco rival como una serpiente venenosa tratando de picar al aventurero de película. La estirada del arqueo Julio desvió el balón a saque de esquina.

Pero la cabra tira al monte y el Racing se fue apagando solito. El Valladolid B comenzó a querer su dosis de balón y tiene jugadores muy técnicos para ello. En el minuto 25 un disparo peligroso de Caye Quintana lo rechazó Sotres y Alain lo envió a córner. El Promesas pucelano pasó a dominar el juego. Fue cuando Iñaki cortó un pase con la mano dentro del área. Penalti como una catedral. El árbitro, muy cobarde, movió la infracción un par de metros hasta el borde del área. Después de varios chuts que rebotaron en la muralla de piernas y cuerpos racinguistas esa jugada terminó con un espectacular disparo lejano de Casado… Sotres voló para tocarlo a saque de esquina. Tocaba sufrir, como siempre. Este Racing no tiene oficio para leer o matar los partidos.

Se revolvió el conjunto montañés antes del descanso. Dos acciones consecutivas de Migue por banda derecha crearon algo de peligro a un Valladolid B que todavía no conoce la victoria como visitante. Chus Hevia remató de cabeza en el corazón del área, pero Julio sacó bajó palos milagrosamente. Justo cuando se cumplía el minuto 40, Mikel Santamaría volvió a rematar de cabeza y Julio, de nuevo, se ganó el sueldo. El portero de los violetas fue el mejor del partido. La suya fue una gran actuación. Julio Iricibar debutó en 2014 con el primer equipo pucelano precisamente contra el Racing (3-1) por la expulsión de Javi Varas.

De los buenos minutos en la primera parte se pasó al caos en la segunda. Este Racing se viene abajo a la mínima. Sin balón, el conjunto santanderino languidece y se marchita. No es un problema de intensidad, es de juego. El equipo se paralizó y llegó el desastre. Un centro medido de Casado lo remató magníficamente y sin dejar caer el balón Caye Quintana a la escuadra. Un remate en escorzo al estilo karateca de Ibra. El año pasado fue compañero de Dani Sotres en el Recre y ya demostró en Segunda que es un buen delantero.

Con el empate llegaron los nervios, los murmullos, el drama, los cánticos de ‘échale huevos’ y hasta Coulibaly. Si perdonas arriba, tu centro del campo se vuelve invisible y eres blandito atrás pasan estas cosas.  El Racing estuvo grogui varios minutos y pudo encajar el segundo tanto. Un centro de Jose Arnáiz lo remató de cabeza Cristian por encima de la portería racinguista.

Se bloqueó el conjunto de Pedro Munitis. Su ofensiva era un quiero y no puedo. Un balón que colgó Peña que remató casi de espaldas Dioni, agarrado, y poco más. El malagueño aprovechó otro envío de Migue, pero Julio salió a sus pies y desbarató la jugada. En un contragolpe del Valladolid B, Alain muy lento, dejó un agujero en la zaga. El remate final de Caye Quintana lo sacó Mikel bajo palos con Sotres batido. Pudo ser el 1-2 y haber puesto al Consejo y a Munitis contra las cuerdas.


El corazón del Racing revivió con la descarga de adrenalina. Migue tuvo un par de acciones individuales consecutivas que atajó Julio. Eran ataques sin conexión y es una pena porque en la primera parte el equipo cántabro demostró que puede jugar bien el balón. En el minuto 74, Artiles volvió al encuentro y puso un centro perfecto a Coulibaly. El africano, dentro del área, tocó flojo y directamente al portero. Tendrán pesadillas con Julio.

El árbitro Sergio Espasandín, que la campaña pasada pitaba en la Tercera gallega, se encargó de facilitar la remontada. Expulsó al segundo entrenador del Valladilid B –el primer no se pudo sentar porque no dio tiempo a tramitar su ficha– y a Royo. Con ayuda del trencilla, tocaba la épica ante el Promesas… Una épica poco tolkiana. La nave cántabra se iba a pique. Los calambres en este equipo son el pan nuestro de cada de día… Todos parecían muertos. Y entonces un Iñaki gris botó una falta de forma espléndida y Coulibaly peinó lo justo, apenas rozó el esférico, y marcó el 2-1. Medio gol fue del riojano. El reloj marcaba ya el 84.

Para redondear el espejismo, Migue en jugada personal anotó el tercero en el minuto 87. Se había pasado del abismo y la miseria que hubiera sido el empate a la locura goleadora. Hubo muy buenos minutos y otros penosos. Se crearon muchas ocasiones de gol, que se fallaron, y los problemas siguen ahí… En León, el Racing tendrá la prueba del algodón ante la Cultural.

Fran Díez


Racing 3: Dani Sotres; Francis (Dioni, minuto 54), Alain, Mikel Santamaría, Iñaki; Peña, Dani Rodríguez, Migue, Artiles, Isma Cerro (Fede, al descanso); Hevia (Coulibaly, minuto 57).

Valladolid B 1: Julio, Casado, Royo, Cristian, Ángel, Espina, Mayoral (Pelayo, minuto 73), Renzo (Deve, minuto 83) Jose, Toni y Caye Quintana (Vega, minuto 77).

Goles: 1-0, minuto 9, Artiles de penalti; 1-1, min. 51 Caye Quintana; 2-1, min. 84 Coulibaly a pae de Iñaki; 3-1, minuto 87, Migue García.

Árbitro: Espasandín Cores (Colegio Gallego). Muy mal. Favoreció a los locales mucho y tuvo errores clamorosos. Amonestó a los racinguistas Isma Cerro, Peña, Hevia, Mikel e Iñaki; y a los visitantes Cristian, Casado, Renzo y Royo, este último expulsado por doble amarilla. También expulsó al segundo técnico del Valladolid B, que ocupa el banquillo visitante.

Incidencias: Unos 5.000 espectadores. Césped en buenas condiciones. Se encendieron los focos antes que en ocasiones anteriores. Antes de comenzar el partido se colaboró con una iniciativa solidaria de la Fundación SAR QuaVitae llamada ‘Kilómetros para recordar’ y que trata de ayudar a los enfermos de Alzheimer.

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