jueves, 15 de octubre de 2015

Antes de que cuente diez


Vamos camino de la novena jornada. La número diez, fecha marcada por los racinguistas más benévolos de las redes sociales como punto en el que se permite opinar de los más variopintos aspectos deportivos del Racing, queda aún bastante lejos. Tan lejos que no apostaría ni un euro a que, cuando contemos diez, Munitis siga siendo nuestro míster.

Después de haber visto todos los partidos de casa, y alguno a domicilio, mi veredicto es… que la plantilla está mal hecha. Ya lo puedo decir. La configuración del equipo que han llevado a cabo los (¿5? ¿10? ¿20?) miembros de la Comisión deportiva, no se corresponde con la idea de juego que tienen los (¿5? ¿10? ¿20?) miembros del cuerpo técnico.

No será porque Pedro Munitis no ha proclamado a los cuatro vientos cómo quería jugar… Su “¡Yo quiero jugar como Marcelino!” ha sonado reiteradamente en todas las radios de Cantabria. Él, como siempre, ha ido de frente. Quería un equipo a su imagen y semejanza. Agresivo, peleón, en el que a nadie se le cayeran los anillos por presionar fuerte y arriba. Sin embargo, parece que la multitudinaria Comisión deportiva tenía en mente algo más parecido al Barça de Guardiola: toque, clase, combinaciones… Sin duda, hubiéramos sido, una vez más, pioneros en utilizar un sistema de juego tan preciosista (mejor dicho… tan “top”) en Segunda B.

El resultado de unas ideas futbolísticas tan antagónicas es el que tenía que ser. El mismo que obtenemos al mezclar gasolina con una cerilla. Los jugadores no entienden al entrenador y, por ende, el entrenador se desespera con los jugadores. ¿La solución? 

La de siempre… Dado que a estas alturas de la película es imposible cambiar a los actores, sólo nos queda cambiar al director. Quizás, alguno de los (¿5? ¿10? ¿20?) que han confeccionado la plantilla, tendría que dar un paso al frente, ponerse al volante, y conducir el coche como él habría deseado que se condujera desde el principio, sin hacer que los que vamos de copilotos vayamos pisando un freno imaginario, o metiendo una marcha más en determinados momentos.

Por eso, y por ir un poco contracorriente, antes de que el calendario cuente diez, yo creo que Munitis no es el único, ni el máximo, responsable de lo que vemos cada domingo. Dicho queda, por lo que pueda suceder en las próximas semanas.

Raúl Lasta

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