lunes, 19 de octubre de 2015

¡Illo, illo, illo, no entiendo que Munitis siga en el banquillo!


Cuando la buena gente de racinguismo.com me propuso escribir la columna de los lunes, llamémosla la "columna de la resaca", acepté gustosamente pero a la vez que daba el "sí quiero" me asaltaban las dudas y los temores. En realidad, fueron primero los temores y después las dudas.

El temor se apoderó de mí cuando pregunté si eso suponía tragarse algún bolo veraniego y obtuve un sí por respuesta. El temor prosiguió cuando pregunté si debía ver los partidos para opinar, todos los que pudiera, y coseché otro "sí". El temor se agigantó cuando constaté que eso suponía robarle a familiares y amigos unos 105 minutos de mi semana para invertirlos a fondo perdido en la contemplación absurda de once profesionales (aunque no siempre lo parezcan) hipertatuados deambulando por campos de mala muerte. Mi mundo se tambaleaba y mi compañera sentimental puso cara de Munitis cuando recorrí canales insospechados de Movistar+ para poner la TVG. "Desde cuando ves partidos de juveniles, ese campo parece de mentiras?" me dijo. "Esto es fútbol del bueno", le contesté, el futbol das cidades de la Tevega.

Tras el temor, las dudas. Y de nuevo las preguntas: ¿no será aburrido escribir lunes sí y lunes también sobre la enésima victoria del Racing? ¿No me puliré el diccionario de sinónimos en cuatro semanas, buscando y rebuscando alguna sesuda manera de plasmar en papel la aplastante superioridad del equipo top del grupo? Me contestaron que eso era problema mío y que dejara ya de preguntar estupideces.

Las victorias, los triunfos, las exhibiciones acaban con los superlativos y los sinónimos. Las papardas, las derrotas, los empates con sabor a derrota acaban con la paciencia. Y en ese punto, estoy, estamos, deberían estar los gestores del Racing. Ellos pusieron la pasta, nosotros la ilusión y los sueños (y pasta también). Y a golpe de illa, illa, illa Munitis pesadilla, y como invertimos la pasta a fondo perdido, nuestros sueños y nuestra ilusión se encaminan hacia el mismo pozo, que como racinguistas es nuestro mayor gozo. Allí estamos bien, en nuestro pozo verdiblanco. 


Hay algo dentro de nosotros que nos empuja al regocijo en el abismo, cierta comodidad en la derrota, un algo de languidez que nos deleita.  No se entiende de otra manera que tras otro ridículo, illo, illo illo, Munitis siga en el banquillo. Lo de Somozas confirma que Munitis suena a entrenador de pueblo, que diría el del Barrio Pesquero. Nada funciona en este Racing, ni orden, ni colocación, ni ganas. Ni la salida de balón y menos aún la culminación de la jugada. Si Sotres tiene su día, arañaremos el empate. Así es este Racing y como de equipo no se cambia…ya saben.


Tras tropecientos lunes narrando el despropósito, no me valen las explicaciones de lucha de poder para explicar por qué se mantiene a Munitis en el cargo. Me sobran los motivos. Me sobran las jornadas. Suban el B al primero equipo, o bajen al entrenador al juvenil. Algo. Los superlativos se acaban pero los reproches pueden ser eternos.


Pierre Alain Mahe

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