sábado, 3 de octubre de 2015

El hombre contra el cachopo


No es El Molinón gritando gol… Es tu estómago rugiendo y pidiendo un colosal cachopo para el tercer tiempo. Si durante el partido solamente ves a 22 cachopos corriendo por el césped y la grada repleta de patatas, pimientos y setas no te asustes, es el efecto cachopo, un espejismo inofensivo.

Sigue nuestros pequeños consejos para ganar este duelo brutal: el hombre contra el cachopo. O más bien, el racinguista contra el cachopo. Si has visto alguna vez ‘Crónicas carnívoras’ tendrás claro que este tipo de retos culinarios no son para tomárselos a broma. Su protagonista, el actor Adam Richman, tuvo que retirarse en abril de 2012 después de cuatro años de pantagruélicas comilonas. Tiró la toalla asustado ante un cachopo que se salía del plato. Si un cachopo te mira a los ojos es como asomarse al abismo de la gastronomía... Nunca volverás a ser el mismo.


No desayunes. Como mucho un café. Incluso hoy la cena debe ser muy frugal. No des opciones al enemigo cachopil.

No hagas prisioneros, las patatas perdonadas se pueden volver contra ti y llegar a dominar el mundo. Tienes que dejar el plato limpio.

No compartas tu cachopo, eso es como un torero con metralleta en la plaza o como un cazador disparando a un oso borracho a tres metros. Tiene que ser una lucha justa y entre iguales. Respeta al cachopo.

No sigas el ritmo a los cazadores de cachopos, impón el tuyo propio. Existen auténticos profesionales capaces de derrotar a los ejércitos de cachopos casi sin pestañear. El cabecilla del Comando Cachopo que se interna en Asturias para terminar con ellos es un tal Danny N. Una especie de John Connor liderando la resistencia humana.

No pruebes las nuevas variedades si antes no has catado la versión clásica. La experiencia es un grado y hay que ir paso a paso antes de internarse en lo más profundo de la gastronomía asturiana. Babilla de ternera, lacón, jamón ibérico, espárrago blanco, pimiento del piquillo, queso, jugo de conejo y pitu rebozado con pan rallado panko son algunos de los ingredientes de los cachopos 2.0. Un cachopo con calamar es como jugar a pierna cambiada y te puede arruinar el reto descolocándote.

Y por último, y sobre todo, el cachopo siempre sabe mejor con una victoria del Racing. Una derrota o un empate dejaría un ardor de estómago que habría que apagar con cientos de litros de sidra.

Fran Díez

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