martes, 20 de octubre de 2015

Munitis debe morir


Munitis debe morir. En sentido figurado, claro. Ahora mismo su equipo es un alma en pena esperando la Noche de los Difuntos. Más allá de los números conseguidos, la sensación que transmite el Racing es de no poder con la categoría. De no haber mejorado con el paso del tiempo. Si un Real Madrid o un Barcelona estuviesen en el puesto duodécimo de la clasificación en la novena jornada nadie dudaría en que su entrenador estaría ya destituido o en la cuerda floja... Y esa es la exigencia del Racing en 2ªB. Ser campeón del grupo es casi una obligación, por presupuesto, calidad, afición, historia, etc. Los números mandan. Es ley del fútbol.

Cuando un entrenador desciende con un equipo lo habitual es no continuar. Pedro Munitis ha seguido. Tampoco es un técnico más, es un ídolo de la afición y un hombre importante en este nuevo proyecto del racinguismo. Pero sus números en Segunda no fueron buenos, aunque desde el Consejo se encargaron de pregonar que eran mejor que los que había obtenido Paco Fernández. No son comparables. En las rectas finales de los campeonatos se dan circunstancias muy complejas y algunos rivales ya no se juegan nada, lo que hace que la fría estadística sirva de poco. Además, el técnico cántabro contó con Sylla y Quique González mientras que el asturiano tuvo que utilizar de '9' a Granero en el arranque liguero. El equipo verdiblanco ganó partidos gracias a factores muy evidentes. El primero, 2-0, ante un Osasuna en shock debido a que varios de sus ex directivos acababan de ingresar en la cárcel y había un escándalo nacional que tenía bloqueado a toda la institución navarra. El impulso notó el aire fresco y el relevo en el banquillo y venió... Pero no se arregló nada. Otro triunfo, el de Mallorca (2-3) fue un regalo de un vestuario bermellón en plena guerra contra su técnico, Soler. Realmente, solamente hubo un triunfo ante un rival que se jugase algo, el Tenerife, 1-0. El Racing nunca ganó más de dos encuentros seguidos. Fueron seis victorias, un empate y ocho derrotas con 17 goles a favor y 22 en contra, 1,46 por partido. Aunque se descendió en el último momento, la suerte estuvo echada una jornada antes.


En 2ªB Munitis no ha mejorado esos números, pese a que el Racing es muy superior a todos sus rivales. Tres victorias, tres empates y tres derrotas con 12 goles a favor y nueve en contra. Sumando todos los encuentros con el entrenador santanderino en el banquillo, 24, ha habido más derrotas, once, que victoria, nueve. Además, cuatro empates, tres de ellos en la categoría de bronce. Su equipo anotó 29 goles (1,26 por choque) y  encajó 31 (1,34 por partido). Números muy pobres que han sembrado de dudas su labor. Todavía tiene una bala y si el equipo gana al Valladolid B podría volver a coger aire, aunque no se podría permitir muchos más tropiezos. La siguiente salida sería a León para enfrentarse ante la Cultural.

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