domingo, 11 de octubre de 2015

Papardismo daliniano


La presencia de un Dalí de cartón piedra en La Gradona antes de comenzar el partido no hacía presagiar nada bueno. Surrealismo puro y duro, relojes derretidos en un Racing fundido y elefantes zancudos gallegos. Un despropósito. Ver para creer.

El Racing es su peor enemigo en esta categoría y se empeña en demostrarlo jornada tras jornada. Él solito se atraganta y aunque la afición le dé palmaditas en la espalda no termina de echar los goles. Un resbalón de Dani Sotres casi nada más comenzar el choque fue la perfecta imagen de un Racing que se crea el peligro a sí mismo. El talento del equipo santanderino en la zona ofensiva genera ocasiones de peligro, aunque la desconexión en la creación de juego es evidente. No hay centro del campo ni elaboración.

Dos internadas consecutivas por la banda izquierda del Racing, que terminaron ambas con un disparo de Fede San Emeterio fueron el despertar del equipo de Munitis ante los gallegos. Pobre balance. A continuación un jugadón del canario Borjas, que recortó a medio Racing dentro del área, avisó del peligro del conjunto que entrena Luisito. Su disparo final rebotó en las piernas de la zaga local… Parecía un delantero top fichado del Atlético Astorga. Llevaba cuatro goles de los cinco de su equipo. Todos los miles de euros del Racing no hicieron algo parecido. Da igual que los cántabros multipliquen el presupuesto de los gallegos por cinco.

Los buenos se entienden bien entre ellos, aunque sea esporádicamente. Así estuvo este Racing, esperando siempre el destello individual..Una combinación de Artiles con Chus Hevía, que bombeó un balón al área, del que  Dioni no se percató. Y todo a medio gas. La escuadra cántabra se perdió en filigranas, pases al borde del área y pocos disparos a puerta. Eso en ataque porque en defensa pronto comenzó una sucesión de errores inexplicables.

Un fallo de Iñaki y de Mikel en la derecha tras una falta en la que terminaron todos descolocados concluyó con Jacobo solo delante de Dani Sotres. El jugador gallego disparó alto en su internada. El Racing estaba atascado y el Pontevedra olía la sangre. En el minuto 33 Verdú puso a prueba al guardameta cántabro con un disparo de falta directa.

Un Racing nervioso se asustaba de su sombra. Artiles cedió atrás a un Mikel rodeado de dos contrarios, con todos dentro del área. El navarro salvó la papeleta, aunque se llevó la tarascada… El colegiado le enseñó la cartulina amarilla a Sotres por protestar la acción. Más nervios para un conjunto que temblaba atrás. El Pontevedra llevaba la voz cantante.

Para rematar lo que ya comenzaba a ser una traca importante Borjas disparó desde Canarias tras una jugada individual. Era el minuto 38 y el chut infartó a medio Sardinero. Se fue alto por poco y con un ligero toque de Sotres. Papardismo daliniano de un Racing impreciso y fallón que no hilvanaba tres pases seguidos y que se veía embotellado como un Ribeiro. No tenía concentración, Sotres salía a vendimiar uvas y el equipo se fue al vestuario acompañado de una sonora pitada.



La segunda parte fue otra vez un quiero y no puedo para los racinguistas. El desastre esbozado en la primera parte se pasó a tinta… china. Dalí, Dalí… Esto ni se te hubiera ocurrido.

Capi estrelló un balón en el palo con un disparo desde fuera del área para finalizar una jugada que tuvo al conjunto montañés encerrado en su área varios minutos. El mundo al revés. Así que la llegada del gol de los gallegos era más probable que ver aterrizar un elefante zancudo en el césped… Y llegó el gol fatídico. Pedro García, un ex Racing B para más inri, remató de cabeza un centro lateral libre de marcaje. Era el minuto 66. Pero había más. Las del pulpo.

Verdú en el 78 le puso la puntilla al partido con un gol ridículo El Racing atontado le dejó botar una falta directa sin oposición que sorprendió a Dani Sotres adelantado. 0-2 y de qué forma. No se podía ofrecer peor imagen. El murmullo de la grada era como el rugido de la marabunta.

En el 85 el Racing empató de penalti, claro. Dioni desde los once metros sí que fue capaz de marcar. Era cuestión de corazón. Cabeza, poca. El empuje era eso. Fuerza bruta sin ningún control. Y eso ante un conjunto muy inferior. E incluso el equipo de Munitis empató a dos con un tanto de Migue… pero en evidente fuera de juego. Hubiese sido hasta injusto. Todo era surrealista hasta el ridículo. Borjas se quedó, otra vez, solo dentro del área y su disparo lo atajó Sotres… El Pontevedra tiró de oficio y de dureza. El árbitro les perdonó alguna roja, pero eso no es justificación para un Racing que encima se enzarzó en un juego sucio que en nada le beneficiaba.

El maquillaje final fue un arreón de pundonor para acosar la meta rival, más con balas de fogueo que con fuego real. Al final, pitos, lío en La Gradona entre aficionados racinguistas y un mal rollo absurdo. Munitis salió tocado del naufragio y nadie tiene claro a qué juega su equipo. "Fue un desastre", resumió el técnico, que aceptó su responsabilidad.

Fran Díez
@_FranDiez


Racing 1: Dani Sotres; Francis, Alain (Coulibaly, minuto 81), Santamaría, Iñaki; Fede, Dani Rodríguez (Álvaro Peña, minuto 63); Migue, Chus Hevia (Isma Cerro, minuto 50), Artiles y Dioni.

Pontevedra 2: Edu, Adrián, Verdú, Campillo, Capi, Kevin Presa, Jandrín (Anxo, minuto 83), Álex Fernández, Borjas (Bruno, minuto 87), Mouriño y Jacobo (Pedro García, minuto 57).

Goles: 0-1,min.65: Pedro García. 0-2, min. 78: Verdú. 1-2, min. 85: Dioni, de penalti.

Árbitros: Díez Cano (C. Castellano-Leonés). Amonestó a los locales Mikel Santamaría, Francis y Dani Sotres y a los visitantes Verdú, Mouriño, Adrián, Álex Fernández, Pedro García, Verdú y Borjas.

Incidencias: Campos de Sport de El Sardinero. En buen estado. Unas 5.000 personas presenciaron el choque, cerca de medio centenar de ellas procedentes de Pontevedra. Hubo incidentes al finalizar el encuentro entre aficionados racinguistas de La Gradona y de Tribuna. La Policía Nacional tuvo que intervenir.

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