domingo, 15 de noviembre de 2015

El bueno, el feo y el malo: Guijuelo - Racing


El bueno
El concepto de la paparda inversa se materializó en Guijuelo, esos tres puntos que llegan cuando nadie lo espera... ¿Creen que puede existir un triunfo perjudicial? Es una cuestión espinosa. Pura filosofía del balón. No hay nada mejor que una victoria, pero este Racing ha ganado solamente una batalla, no la guerra. Una parte de la afición racinguista se vino arriba en las redes sociales con el 1-2 en tierras charras recriminando a la otra mitad que ha sido injusta e impaciente con Munitis… La alegría y la pena van siempre por barrios e igual el próximo domingo asistimos a lo contrario, aunque la cuestión esencial debería ser lo que es o no bueno para el club. Un gol en el minuto 89 no cambia mi opinión de que el equipo necesita un revulsivo. Ahora mismo está plantilla funciona más como un reloj de imitación chino que como uno suizo. Me alegro por Munitis y me alegro como aficionado, pero no creo que este Racing pueda ganar tres o cuatro partidos consecutivos en 2ªB tal y como está desarrollando su juego. Me aferro al tópico futbolero: desde la victoria se mejora mejor.


El feo
Munitis salvó la cabeza sobre la bocina, pero una vez más nos desesperó con su primer cambio. El canterano Óscar Fernández estaba siendo el más destacado de los racinguistas mientras otros compañeros parecían fuera de sitio y deambulaban por el terreno de juego sintético de Guijuelo. El técnico del Barrio Pesquero explicó en la rueda de prensa posterior al partido que el extremo de Renedo había realizado un esfuerzo tremendo y que por eso le sustituyó. Óscar no parecía tan cansando, desde luego menos que otros futbolistas. A mí Munitis me recuerda mucho a la letra de la canción ‘Santa Lucía’, que popularizó Miguel Ríos y escribió el argentino Roque Narvaja: “La primera vez pensé se ha equivocado, la segunda vez no supe qué decir, las demás me dabas miedo, tanto loco que anda suelto, y ahora sé que no podría vivir sin ti. Por favor...”. De momento, nos toca vivir con Munitis, aunque no le entendamos muy bien.


El malo
El Municipal de Guijuelo necesita un nombre y el Reino del Jamón molaría bastante. Una vez descartado el Jamón Arena (mejor con pan) o el Emirates Ibérico (los árabes y el cerdo maridan fatal), nos quedamos con esta pomposa denominación. En el tintero se quedan otras propuestas: Jamonland Stadium o Coliseo Pata Negra. En la taquilla, cerrada con una toalla (seguro que de Portugal), lucía el cartel que anunciaba el partido ante el Racing de Ferrol. Lo mismo da uno que otro, debieron pensar, y además ahorramos un folio. La diferencia entre gallegos y cántabros está en la tabla clasificatoria: 11 puntos. No hay nada mejor que una victoria, salvo quizá un buen plato de jamón de Guijuelo.

Fran Díez

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