viernes, 20 de noviembre de 2015

El peor momento deportivo de la historia

Cacabelense-Racing, ¿hay un peor momento de la historia?

El Racing está viviendo actualmente el peor momento deportivo de su historia, incluso si contásemos los seis puntos retirados por la sanción de la FIFA seguiría siendo así. Nunca estuvo más abajo. Nunca antes había estado tan lejos de la cabeza en la tercera división del fútbol español. El club santanderino solamente ha militado siete campañas en la categoría de bronce: cuatro en Tercera y tres en la actual 2ªB, contando la presente. En todas ellas logró el ascenso salvo en una: la penosa temporada 68/69.

Aquella fue una campaña de esas en las que si algo puede salir mal, sale peor... Un way of life racinguista. Al principio todos consideraban que el Racing tenía que recuperar la categoría sí o sí y era el gran favorito para lograrlo, así que la desilusión en la ciudad fue tremenda. No solo ha sido la única ocasión en la historia en la que el equipo santanderino ha militado en la tercera categoría del fútbol español sin lograr el ascenso sino que ha sido la única vez en la que no fue campeón de su grupo… Algo que desgraciadamente parece que se puede repetir de nuevo en esta temporada 2015/2016.

Por segunda vez en su historia iban a coincidir en la misma categoría el Racing, la Gimnástica de Torrelavega y el Rayo Cantabria, lo que dio pie a muchas bromas. El famoso eslogan “conozca la región con el Racing”. La ocasión anterior había sido durante la temporada 1947/1948. Aquella temporada 68/69 fue de reestructuración en la categoría, que pasó a tener ocho grupos de 20 equipos en lugar de 15 de 18. Los santanderinos se habían paseado en sus dos anteriores participaciones en Tercera, en la 43/44 el equipo solamente perdió cinco partidos y marcó 86 goles y en la 47/48 fue derrotado solamente en cuatro partidos y anotó 106 tantos. En la tercera no hubo paseo.

El objetivo de ascender a Segunda no se cumplió y el gran culpable, incluso más que el propio del Racing, fue el filial del Athletic, que realizó una fase regular impecable. Los cántabros terminaron subcampeones de su grupo, plaza que no daba opción a disputar la fase de ascenso.

Ni siquiera empezó la campaña especialmente mal, el Racing ganó en Sestao (0-3) y en los Campos de Sport al Basconia (2-0). En la tercera jornada cayó en Guecho 1-0, una derrota que hizo mucho daño, y se ganó en casa 3-1 a la Cultural Leonesa.  Laureano Ruiz fue destituido después de aquel encuentro en gran parte porque no alineaba al fichaje estrella de la directiva, el delantero asturiano José Jorge, que había jugado en Primera, pero que no estaba bien físicamente... Una historia que detallo en el libro de '100 anécdotas del Racing'. Tuvo que dirigir un partido Manolo Ibarra, la victoria ante el Hullera 1-2. La directiva de Valentín Valle fichó al catalán Ernesto Pons, que también era un reconocido preparador físico.

Laureano no se plegó a las exigencias de la directiva
Pero con el nuevo técnico siguieron los pinchazos inesperados. En la octava jornada un empate sin goles en El Sardinero ante el modestísimo Villosa de Llodio fue lo que encendió las luces de alarma. La Hoja del Lunes tituló la crónica del partido así: "Ni los más humildes de Tercera pueden jugar peor de lo que lo hicieron los racinguistas".

Ernesto Pons pidió refuerzos, un delantero centro goleador y un mediocentro creativo... Lo que suelen pedir todos los entrenadores a los Reyes Magos. El catalán también criticó a algunos de sus futbolistas. Como medida desesperada le trajeron a un delantero top, el ex del Deportivo de La Coruña José Ramón Lamelo, que debutó la siguiente jornada marcando dos goles al Erandio. Fue un fuego artificial demasiado efímero. El ariete gallego se diluyó en el mal juego de conjunto y solamente hizo ocho tantos en total. Su refuerzo no sirvió de nada.

Otro empate con el Baracaldo en la décima jornada y la derrota en casa ante el Bilbao Athletic colocaron al Racing en el cuarto puesto y con una distancia considerable respecto al filial bilbaíno. Pese a todo, nadie en Santander pensó que la ventaja con el Bilbao Athletic sería insalvable, pero lo fue. Los cántabros lograron 62 puntos de los 76 posibles, los vizcaínos sumaron dos puntos más. El Racing ganó 27 partidos, empató ocho y perdió tres, con 85 goles a favor y 17 en contra, fue el menos goleado del grupo. Las únicas derrotas fueron la de Guecho y las dos ante el Bilbao Athletic. Un lastre insalvable.

El nivel del resto de clubes del grupo era muy bajo, un factor que no ayudaba a una posible remontada. El Racing goleó al Hullera 9-0, un equipo que recibió nada menos que 110 goles en 38 partidos... ¡Y solamente terminó quinto por la cola! Los santanderinos empataron a uno ante el farolillo rojo del grupo, el Sabero, que terminó la competición con 22 goles a favor y 125 en contra. Una paparda en toda regla. El Sabero ganó sólo un partido en toda la temporada y sumó cinco empates, uno ante los cántabros. Muchos años después la afición racinguista todavía sigue haciendo bromas sobre los modestos equipos leoneses a los que tuvo que enfrentarse el club aquella temporada. Cuando un rival parece muy inferior o extraño se comenta en las gradas de El Sardinero aquello de parece el Cacabelense. Muchos de aquellos conjuntos eran casi grupos de amigos: Hullera, Sabero, Bembibre, Júpiter… Seguramente dentro de unas décadas también se harán chanzas con la Arandina, el Coruxo o el Somozas. La Gimnástica y el Rayo Cantabria también los vencían con cierta solvencia. Los torrelaveguenses terminaron octavos y el Rayo decimotercero.

Los jugadores de la cantera fueron, una vez más, los que dieron el callo. El cronista del Racing, Teodosio Alba valoraba así a los futbolistas: «Entre los destacados: el canterano Chisco, que jugó 37 de los 38 partidos de Liga y que sólo faltó en una ocasión cuando ya llevaba jugados 137 partidos de campeonato ininterrumpidamente con el Racing; Isidro, que había sido repescado, fue el máximo goleador del equipo, y Colina el más firme baluarte en una defensa que sólo encajó 17 goles en 38 partidos y que fue la menos goleada. También comenzó a despuntar un jovencísimo Ico Aguilar, que no tardaría en ser un futbolista importante. De los foráneos, Chinchón y Roldán se confirmaron como dos excelentes defensas, y entre los nuevos destacaron Cabello, un fácil goleador y los hermanos Portu, de los cuales el menor de ellos seria durante muchos años un magnífico comodín del equipo en las tres divisiones. Lamelo, fichado a última hora para conseguir el ascenso a toda costa, no acabó convenciendo a nadie».

Jesús del Campo publicó en el Alerta con el seudónimo de El Machinero unos versos que resumen bien la angustia que sentía la afición observando que el equipo no parecía capaz de lograr el ascenso, ni tan siquiera clasificarse para la fase de ascenso:

Equipo soy tercerón,
por no haber peor división
y si no hay ningún trencilla
que me ponga en la liguilla
no salgo de esta querencia.
¡Paciencia!

La afición está escamada,
sale Laureano, no hay nada.
Viene Pons y hasta el Villosa
pone la Liga 'vidriosa'
a la futbolera ciencia.
¡Paciencia!

Si surge por ahí un as,
no para en casa jamás,
mientras usted ve en la pista
tipos que de futbolista
no tienen más que apariencia
¡Paciencia!

Esa petición desesperada de paciencia recuerda, con cierta suspicacia, a lo que estamos viviendo en la actualidad. Esta temporada se ha pedido, casi exigido, paciencia desde el verano. Esperemos que el resultado sea bien diferente a lo sucedido hace 47 años. En el último partido, ante el Rayo Cantabria, ya sin opciones de nada, hubo menos de mil espectadores en las gradas y un ambiente de pesimismo y desesperanza tremendo.

El filial del Athletic, campeón del grupo, logró la gesta de ascender a Segunda División por primera vez en su historia y puso el broche de oro a su temporada. La pasada campaña, después de 19 años en 2ªB, han recuperado la categoría de plata lo que da una idea de la gesta que supone. Tenían un gran técnico, Rafael Iriondo, que formó parte de la llamada “segunda delantera histórica” del Ahtletic junto a Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza. No terminó la temporada con el filial porque pasó al primer equipo e incluso ganó la Copa de 1969 alineando a un jovencísimo Javi Clemente. Poli le sustituyó al frente del Bilbao Athletic. Iriondo ganó años después, en 1977, otra Copa dirigiendo al Betis.

Rafael Iriondo, técnico de aquel filial que amargó al Racing

El Bilbao Athletic ganó veintinueve de los treinta y ocho partidos disputados, empató seis y perdió tres (los mismos que el Racing) con 89 goles a favor y 26 en contra Como campeón del Grupo II se enfrentó al Orense. Los gallegos les derrotaron 2-1 en su feudo y también en San Mamés, 0-1. El ascenso lo lograron en la repesca frente al Alavés. Vencieron el primer partido 3-0 como locales ante un equipo vitoriano con la moral por los suelos por el fallecimiento en accidente de tráfico de uno de sus jugadores más destacados unos días antes, Andoni Sarasola, que tenía 25 años. Puskas, que entrenaba al Alavés, había concedido unos días libres antes del trascendental partido, y cuando el central regresaba a Vitoria chocó contra un camión frontalmente. Se había comprometido con un Primera, el Español, para la siguiente temporada.

En Mendizorrotza los locales vencieron 1-0, pero la diferencia de goles dio el ascenso a los vizcaínos. El portero de aquel filial era Juan José Santamaría, que fichó por el Racing en la temporada 71/72. El arquero estuvo cinco campañas en el equipo cántabro siempre con un rendimiento magnífico. Santamaría fue un guardameta excepcional que se adelantó a su tiempo, ya que tenía un magnífico juego con el pie y un golpeo de balón extraordinario… Su nombre está ligado a la historia de la Liga por ser el primer portero que anotó un gol en esta competición, acción que hizo defendiendo los colores del Racing.

El Bilbao Ahletic que ascendió por primera vez a Segunda
El Bilbao Athletic jugó en Segunda, pero al Racing le tocó repetir curso como a los malos estudiantes. Lo impensable había sucedido y un fundador de la primera Liga tuvo que militar por segunda temporada consecutiva en Tercera División. Por si fuera poco, en julio los jugadores denunciaron ante la Federación Cántabra impagos por valor de dos millones de pesetas agravando la mala situación de las arcas racinguistas, una enfermedad endémica de este club.

La siguiente campaña en Tercera fue bastante similar, pero sin un rival tan duro como el Bilbao Athletic. De hecho, el Racing con un punto menos fue campeón de su grupo. El equipo, entrenado por Manuel Fernández Mora, perdió la primera eliminatoria de ascenso ante el Cádiz, pero ganó en la repesca contra el Ilicitano con el famoso gol de Ico Aguilar en el Bernabéu, campo en el que se disputó el último partido de desempate.

Fran Díez

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