martes, 3 de noviembre de 2015

La gente de fútbol


Cuando los exjugadores tomaron el mando del Racing, e incluso antes, en tiempos de timos y Pernías, esgrimieron algunas razones de peso para legitimar su proyecto: “Somos gente de confianza, somos gente de aquí que lo siente y somos gente de fútbol”. Lo son, sin duda. Pero tales cualidades no son suficientes para triunfar en un deporte tan complicado. Pertenecer a la “gente del fútbol” no es ningún talismán contra la chapuza.

Este Consejo y este cuerpo técnico son honestos y trabajadores. Pero no es suficiente. Buena gente, oiga, pero aquí lo que importa es el resultado. Había cierta prepotencia incluso en las airadas declaraciones de los miembros de este Consejo. A este lo saco a hostias. A tal otro lo van a fulminar en los despachos. Aquel otro se lo calzará Tebas. Los 6 puntos, “amos hombre”. ¿La plantilla? No encontrará una mejor. “Quítate chaval, que de esto me encargo yo”. La estructura más profesional acabó como un tebeo de Pepe Gotera y Otilio. Ay, la prepotencia que da “ser hombre de fútbol”. 

Los jugadores no meten el pie y el Consejo mete la pata. La actitud prepotente y chulesca se contagió a una plantilla que pasea su supuesta superioridad por los campos de 2ªB con el éxito que todos conocemos.

El fútbol no es una ciencia cierta. Ni siquiera es ciencia, pero suelen ganar los mejores. Los negocios tampoco son una ciencia exacta, pero también aquí suelen destacar los más listos. La suerte de este Consejo fue empezar de cero: temporada nueva, vida nueva e ilusión a pesar del descenso. Pero como íbamos de sobraos, el Consejo decidió empezar con un hándicap en el banquillo. Íbamos a ascender incluso con Munitis cuando teníamos que ascender gracias a Munitis.

El fracaso de este inicio de temporada no es circunstancial, no se puede resumir en un “entra o no la pelotita”. El despropósito es total y esto lo ve hasta la “gente de fútbol”. Pedro se sentará en el banquillo ante el Burgos. Y lo sentenciará la otra “gente de fútbol”, la que opina sin saber, la que no entiende pero al fin y al cabo, la gente que le da todo el sentido a este espectáculo…el socio.

Pierre Mahe

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