domingo, 8 de noviembre de 2015

¡Que nos den morcilla!


La tarde terminó con gritos de “¡fuera, fuera!”, silbidos y desesperación, con un parte del estadio exigiendo cabezas y con La Gradona animando sin condiciones… Quizá fue el partido más injusto para que ocurriera algo así. Ha habido tracas peores merecedoras de una censura mayor. El Racing tuvo el encuentro muy controlado y se mereció la victoria… Más que ningún otro día. Así es el fútbol. El equipo hizo una buena primera parte, aunque dejó patente una vez más que le falta gol, saber cerrar los partidos y oficio en la categoría.

El equipo santanderino comenzó el duelo muy serio. No sufrió y pronto comenzó a buscar la portería de los burgaleses. Una pared de Dioni con Coulibaly concluyó con un centro peligroso del africano que no encontró rematador en el área pequeña… Algo habitual en este equipo sin ‘9’ nato. Los cántabros tenían el combate controlado y en estos casos es mejor que pasen pocas cosas. En el minuto 13 de nuevo Coulibaly, titular otra vez, fue el protagonista. El senegalés realizó una buena jugada personal y centró con potencia al segundo palo, allí estaba Mikel Santamaría para rematar el balón de cabeza al palo. Al navarro le favoreció el rebote y pudo golpear otra vez con la testa a gol ya con Toni Lechuga batido. Era el primer remate entre los tres palos de los racinguistas y era el 1-0 de la tranquilidad. Para este equipo es clave empezar bien, no ha perdido el Racing de Munitis cuando se ha puesto por delante en lo que va de campaña… Cuando vienen mal dadas, la plantilla parece irse por el sumidero, hundida.

El Racing tenía más pausa que en ocasiones anteriores. Borja Granero ejercía de boya parlante en el centro del campo colocando a sus compañeros y transmitiéndoles órdenes constantemente. Por fin, un Racing sólido. Un equipo y no once futbolistas. El Burgos no presionó arriba y dejaba hacer a los santanderinos sin acertar a contrarrestar sus virtudes. Munitis no sufría con el planteamiento de otro entrenador cántabro, Ángel Viadero. Ambos vestían de etiqueta deportiva, de riguroso chándal.

En el minuto 30 un buen centro de Borja Docal lo remató mal Coulibaly de cabeza y el esférico salió muy desviado y alto. El Racing no pasaba apuros y aunque no atacaba mucho, transmitía cierta seguridad. El partido estaba controlado ante un Burgos ordenado, pero dócil e inofensivo.

El Burgos apretó un poco en la recta final de la primera mitad y el Racing se encerró atrás a la espera de una contra. Dioni culminó uno de esos contragolpes con un disparo demasiado cruzado tras una buena conducción de Artiles, que poco antes se había tenido que retirar al vestuario debido a un golpe en el hombro de Jonatan Valle, que no brilló demasiado.

Al descanso se llegaba con ese triunfo por la mínima y buenas sensaciones. Los cántabros parecieron más equipo que en otras jornadas, manteniendo el orden y sin caer en precipitaciones. Les falta gol, pero por lo menos no parecía día de paparda.

La segunda parte comenzó con un acertado pase de Dioni a Óscar que el de Renedo culminó con un disparo cruzado que desvió Toni. Se escoró demasiado el veloz canterano. El equipo de Munitis dio un paso atrás y empezó a diluirse. Un centro de José Manuel Pérez y la salida en falso de Sotres sembró las  dudas y anunció el desastre que atisbaban algunos... A continuación, Ander Vitoria remató de cabeza dentro del área pequeña, aunque atrapó el portero cántabro en dos tiempos con apuros. Era el minuto 54. Nueve minutos después el Racing realizó una buena jugada que terminó con un potente remate cruzado del gallego Dani Rodríguez, que se había incorporado con fuerza desde el banquillo. El esférico se estrelló en el cepa del poste.

En una contra llevada por Coulibaly el balón le llegó a Dioni, el andaluz se dio la vuelta y chutó bien, pero Toni Lechuga se lució para desviar la pelota a saque de esquina con una buena mano. El segundo tanto parecía más cerca que el del empate del Burgos, pero el Racing no mató el choque y lo pagó caro. Muy caro. No pasaba nada y eso hacía brotar las especulaciones… Se mascaba la tragedia.

En un encuentro estancado, una falta lejana iba a terminar con gol del Burgos. Prosi, un asturiano que homenajea a Prosinecki con su apodo, disparó directo a puerta, bastante centrado y en teoría sin peligro. Dani Sotres pareció atrapar el esférico sin problemas, pero al instante se le escurrió entre las manos de manera ridícula e incompresible. Lamentable.  Era muy injusto, pero el marcador indicaba 1-1.

El Burgos tiró de oficio y marrullerías. A la uruguaya cerró el partido, aunque tuviese cinco minutos de añadido: protestas, expulsiones, faltas, tanganas, balón a la esquina… Coulibaly era el que ponía la raza para forzar un saque de esquina después de maradonear a tres defensas castellanos. Si tu mejor recurso ofensivo es Coulibaly.... En otra carrera el africano llegó a la línea de fondo y su centro pudo haber sido el 2-1, pero nadie llegó a rematar el balón. Lo de siempre. Y para colmo, el esperpento final: unos aplaudiendo, otros silbando. Todos jodidos y descontentos. ¡Que le den morcillas a Sotres ¡Que nos den morcillas a todos!

Fran Díez


Racing 1: Dani Sotres, Fede San Emeterio, Caneda, Santamaría, Borja Docal (Camus, minuto 55), Borja Granero (Dani Rodríguez, minuto 54), Álvaro Peña, Óscar, Coulibaly, Artiles y Dioni (Hevia, minuto 85)

Burgos 1: Toni Lechuga, Odei, Andrés, José Manuel Pérez, Quesada, Zarandona, Sergio, Prosi, Ander Vitoria (Sergio Esteban, minuto 90), Jonatan Valle (Luis Ángel, minuto 82) y José Fran (Adrián Hernández, minuto 67).

Goles: 1-0, Mikel Santamaría (Minuto 10); 1-1, Prosi de falta directa (Minuto 84).

Árbitro: Martínez Santos (Colegio Gallego). Mal. Amonestó a los locales Óscar, Fede, Caneda, Hevia y Artiles. De los visitantes vieron amarilla Quesada, Zarandona y Prosi. José Manuel Pérez fue expulsado por doble amarilla y Odei por roja directa. También expulsó al fisioterapeuta de los visitantes.

Incidencias: Unos 5.000 espectadores, 150 del Burgos.

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