domingo, 6 de diciembre de 2015

El bueno, el feo y el malo: Racing - Lealtad


El bueno
Este Racing ya da imagen de equipo y el bloque se suma al talento que tienen futbolistas como Dioni, Álvaro Peña o Dani Rodríguez. Lo bueno fue ver a un conjunto cántabro ganar con solvencia y sin excesivos apuros a un Lealtad, que pese a sus penosos datos como visitante, es la revelación del Grupo I de 2ªB. No es sencillo ganar cuatro partidos en ninguna categoría. La última vez que el Racing lo consiguió fue con Paco Fernández en el banquillo, en la temporada 2013/2014 de la jornada 29 a la 33: Racing de Ferrol (1-0), Sporting B (3-5), Real Oviedo (2-0) y Burgos (1-0). Pero dan igual las rachas, lo importante llega en la fase de ascenso. No hay que olvidarlo. Ojalá que esta campaña también celebremos el retorno a la LFP. La gente abandonaba hoy el estadio con ilusión y rostros sonrientes. No hay nada mejor. Y en este penar por los mares de 2ªB también se puede pescar para el futuro. Lo comprobamos hace un par de campañas con nombres como Joselu o Manu Barreiro… No fue su mejor partido, pero hay que apuntar en la lista de de la compra a Pablo Espina. El asturiano tiene 25 años y un guante en el pie. Afortunadamente, en la mejor ocasión del Lealtad, su disparo de estrelló en la cepa del poste. Lleva ya seis goles, más que Dioni, máximo artillero de los racinguistas, que marcó su quinto gol... y tiene pinta que no será el último.

El feo
Munitis mató a Manolete y conspira en la sombra para exterminar a la raza humana como un científico loco de película de la Hammer. Al pobre le ha tocado interpretar el papel de arquetipo de malo el último año, aunque no lo merezca. La Gradona volvió a entonar el “Illa, illa, illa… Munitis maravilla” y el cántico volvió a ser pitado por algunos aficionados. No son mayoría, pero los silbidos se escucharon bastante. Afortunadamente, la grada de animación no insistió en algo que pudo haber estropeado la tarde. El entrenador del Barrio Pesquero ha metido la pata muchas veces, sobre todo la temporada pasada, pero siempre desde la honestidad de su incansable trabajo. Ahora que parece que ha encauzado a su equipo y ha sabido improvisar soluciones a todos los problemas que ha padecido el equipo como un fontanero aplicado merece un poco de apoyo y de confianza. Se lo ha ganado a pulso como siempre en su carrera.

El malo
Se fue Iñaki dejando tantos euros como descanso. Era un culebrón insostenible que el Consejo de administración ha resuelto con velocidad y diligencia. Happy End. El club sale bastante beneficiado, se rumorea que con unos 100.000 euros, aunque no hay cifras oficiales. No queda claro si a esa cantidad hay que sumar lo que se ahorra el club en la ficha del riojano hasta final de campaña, algo más de 40.000 euros, o si está contabilizado. En cualquier caso es más de lo que esperaba cualquiera por un jugador en rebeldía que terminaba contrato en junio. Con su traspaso se pone punto y final a un problema en el vestuario. Parece que todas las incógnitas del club se van despejando y el panorama se despeja de nubes. Nunca llueve eternamente. Algo que también pensará Iñaki haciendo la maleta. Hasta siempre.

Fran Díez

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