domingo, 6 de diciembre de 2015

Tarde de paz


Tarde de paz, que suena igual de bien que el villancico. El Racing encadenó una melodiosa racha de cuatro victorias, que también se logró con Paco Fernández en la categoría de bronce, y es lo más parecido que tenemos al paraíso. El Racing está de dulce navideño. Las rachas, las dinámicas, los estados de ánimo, el viento a favor… Todos esos tópicos que tienen algo de verdad. Ahora sale todo. Ojo, que El Gordo de la lotería igual cae en El Sardinero.

Arrancó el partido con la circunstancia anómala de no tener Pedro Munitis ningún lateral de la primera plantilla disponible. El técnico del Barrio Pesquero se vio obligado a jugar al Tetris y presentó una alineación con las penalidades de la postguerra en la zaga… Sin tenerlo ensayado se decantó por una línea de tres centrales con Alain, Caneda y Mikel Santamaría con Granero echando una mano atrás, desempañando las labores de ‘5’ a la argentina y con ese dorsal en la espalda. La apuesta atrevida e improvisada salió muy bien.

El Racing llevaba la batuta del partido ante un Lealtad muy ordenado y trabajador, pero que tiene lo que tiene. Un centro de Óscar Fernández por la derecha que remató Dioni de cabeza antes de cumplirse los cinco minutos fue el primer aviso.

Con el partido totalmente controlado para los cántabros llegó el susto. El Lealtad estaba también en el césped y tenía que recordarlo. Un disparo de Espina a la media vuelta que se estrelló en la cepa del poste izquierdo.  Era el minuto 12. Los asturianos vestían de amarillo fosforito como si hubieran tenido una avería en su motor y estuviesen en la calzada colocando los triángulos de peligro. Lejos de su estadio evidencian las carencias de un equipo modestísimo, pero muy ordenado y disciplinado.


El control del Racing era más territorial que otra cosa. Toques, centros, aproximaciones, pero sin disparos entre los tres palos. Coulibaly lo intentó desde París, pero su lejano chut se fue muy desviado. Cuando juega de ‘9’, por el centro, baja muchos enteros, en cambio si el franco-senegalés se deja caer a la banda derecha suele poner en aprietos al rival. Una internada de Óscar Fernández por esa banda derecha propició el error de Blanco que centró el balón a Coulibaly dentro del área. El africano estrelló el esférico en la muralla de piernas de los asturianos. El Racing logró un par de saques de esquina consecutivos ante un Lealtad que se embotellaba atrás solo. Botella de sidra de Villaviciosa.

En el minuto 39 un centro-chut envenado de Migue terminó en córner. Peña indicó la jugada de estrategia y puso el balón en la frontal del área. Allí estaba el gallego Dani Rodríguez para empalmar el balón con una volea que sorteó a todo el enjambre de futbolistas que tenía por delante para colarse dentro de la portería defendida por Porrón. El 1-0 llegaba en el minuto 41 y en jugada de estrategia. Justo a tiempo en un partido de esos de maduración lenta.

Una vez abierta la botella de sidra, mejor y más navideño que la lata, salió el mejor gas racinguista. El partido estaba controlado para afrontar una segunda mitad sin apuros. Peña de libre directo lanzó el balón cerca de la escuadra en el minuto 52. Parecía que no iba a tener el equipo de Munitis sobresaltos, incluso se intuía la goleada… Pero algunos errores atrás empezaron a ponerlo en duda: un remate de Jorge tras un fallo garrafal de entendimiento tratando de sacar el balón jugado desde atrás y otro similar que a punto estuvo de dejar solo a Camochu delante de la portería racinguista… Óscar Santiago leyó bien la acción y salió rápido fuera de sus dominios para desbaratar la jugada. El Lealtad se fue arriba y el Racing se perdió en toques atrás jugando con fuego, pero tampoco tardó en llegar la reacción de los verdiblancos. Peña con un disparo volvió a gritar que seguían allí y en el minuto 65 llegó el gol de la sentencia. Dani Rodríguez con una buena conducción dio el pase a Dioni que finalizó de una manera perfecta cruzando el esférico lejos de Porrón. 2-0 y el partido ponía su punto final, aunque quedaban 25 minutos por disputarse. No hubo más goles ni ocasiones, aunque el colegiado vasco no se atrevió a pitar un penalti clarísimo en contra de los locales cometido sin sentido por Dani Rodríguez, que agarró de la camiseta a un rival en una jugada sin mayor trascendencia.


Los últimos diez minutos fueron feos y el Racing estuvo algo trabado, aunque lo importante fue una victoria de esas trabajadas, de maduración lenta, muy de 2ªB, pero con solvencia de los cántabros, que ya parecen más un equipo. La calidad que tiene la plantilla racinguista se nota en la categoría y sobre todo hay que destacar que el conjunto de Munitis se sobrepuso a unas bajas numerosas que se acumularon en unos puestos muy determinados, lo que obligó a improvisar una disposición táctica nueva. Ni se notó. La dinámica positiva, que no pare. Fun, fun, fun. El turrón de Navidad le sabrá a gloria a Pedro Munitis, aunque dudo que se permita algún capricho culinario, solamente piensa en trabajar y trabajar.

Fran Díez


Racing 2: Óscar Santiago, Alain (Javi Gómez, minuto 77), Mikel Santamaría, César Caneda, Borja Granero, Álvaro Peña (Isma Cerro, minuto 71), Óscar Fernández, Dani Rodríguez, Dioni, Coulibaly y Migue García (Camus, minuto 58).

Lealtad 0: Porrón, Robert, Lobato, Raúl Aguilar, Blanco, Mendi, Álex González (Villanueva, minuto 71), Álvaro (Jorge, minuto 50), Camochu, Espina y Beda (Míchel, minuto 70).

Goles: 1-0, min. 40: Dani Rodríguez. 2-0, min. 64: Dioni

Árbitro: Velasco Arbaiza (Comité Vasco). Amonestó al visitante Beda. Partido muy cómodo. No se atrevió a señalar un penalti claro en contra de los locales.

Incidencias:
Unos 5.000 espectadores en los Campos de Sport de El Sardinero. Granero entregó un banderín conmemorativo al Lealtad, al ser su primera visita al estadio. Lució el sol.

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