domingo, 10 de enero de 2016

El bueno, el feo y el malo: Racing - Celta B


El Bueno
Goles de cuatro en cuatro y algún disparo al aire. El tiroteo en el saloon de El Sardinero no salvó ni al pianista de Vigo, que tuvo que bailar al son de los tiros. No hay sitio para los dos en el Salvaje Oeste del Grupo I. El Racing no saludó con la manita de milagro, porque Coulibaly no quiso. Dioni es definitivamente top. Un pistolero digno del mejor spaghetti wéstern de Leone. Si al jefe de la banda le acompañan los Caneda, Peña o Dani Rodríguez tenemos al Racing asaltando el tren del ascenso y cogiendo todo el botín. Huele ya a final feliz, aunque quede mucho metraje. La película empieza a gustar a todos, pero todavía debe quedar algún crítico amante del cine coreano...


El Feo
La 'Paparda Eléctrica' podría ser el nombre de un grupo pop del Santander más profundo y oscuro, ese que pulula por los escasos garitos abiertos los jueves por la noche esquivado los sensores de la smartcity. Las papardas deportivas del Racing han quedado aparcadas para mucho tiempo, aunque alguna más llegará... Es posible, pero ayer permanecieron estacionadas igual que esta pareja de grupos electrógenos de RIU que dieron luz al estadio. El Sardinero está cogido con bridas, cualquier día nos da un disgusto y se desmorona, aunque los largos tentáculos inteligentes del Ayuntamiento de Santander no tienen en la zona indicadores que le avisen del deplorable estado de estas instalaciones municipales cuyo uso está cedido al Racing en exclusiva a cambio de los terrenos de su viejo estadio. Las dos partes deberían hablarlo tomando café y pastas, como hacen los civilizados daneses en  la serie 'Borgen'. 

El Malo
El uruguayo Lucas Olaza fue uno de esos malvados planos e insulsos de las películas de las tardes del fin de semana. Son personajes tan flojos que no tienen malicia ni siquiera opciones ante el protagonista. Su caballo siempre es el más lento. Sus frases son previsibles y carecen de profundidad. Son feos y nada les sale bien, así que el bueno ni suda para salvar al mundo. La expulsión del sudamericano le puso el partido en bandeja al Racing. Pecó de inocencia, algo extraño en un jugador charrúa, y amagó un cabezazo a Peña en lugar de guardar la cabeza en su sitio. 21 añitos. Dulce y loca juventud. El centrocampista vasco es uno de los esos jugadores listos en todos los aspectos del juego. Muy listo.

Fran Díez

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