domingo, 31 de enero de 2016

El bueno, el feo y el malo UD Logroñés - Racing


El bueno
No hay otro bueno posible: Dioni. El malagueño nos ha robado el furgón de nuestro corazón verdiblanco. “Lo primero que hizo el Dioni al llegar a Río fue brindar con el espejo y decir ¡qué tío!”, que cantaba Sabina. Su regate es letal en la categoría, parece efectivamente sacado de las playas brasileñas, aunque la falta de juego del equipo origine que tenga que hacer la guerra por su cuenta. Es un John Rambo perdido en la selva… El pobre bajaba una y otra vez hasta el centro del campo en busca del balón perdido. Intentaba irse de uno, de otro y de otro. No le salió cuatro o cinco veces, hasta que por fin, el chispazo prendió y se fue de tres o cuatro rivales maradoneando una jugada genial y definiendo con un disparo perfecto. Excelente Dioni Villalba en una jugada, bastante mejorable todo lo demás, aunque estuvieses a punto de ganar.

El feo
La plantilla del Racing cuesta más del doble que la del Logroñés de Pouso. El coco de la UD Logroñés es un conjunto con el talento justo. Un equipo discreto que hace dos o tres cosas muy bien, pero que tiene la pólvora arriba muy escasa. El conjunto cántabro ha sido incapaz de doblegar a Titi, Chevi, Santos, Fernández y compañía. Jugadores con nombre de futbolistas de Tercera. Modestos, horados, trabajadores a los que la gasolina les duró 45 minutos. Ver a los jugadores racinguistas hacerse gestos de desconcierto, tratando de colocarse, vagando en el césped desconcertados, desaprovechados, resultaba desalentador. No puedes jugar a campeón con esa sensación de fragilidad, sin ideas… Sin ser un equipo a falta de 15 jornadas para terminar la fase regular. Siete puntos respecto al Racing de Ferrol y seis con la UDL, más el average particular, no serán fáciles de remontar. No es imposible, pero...

El malo
Pedro Munitis agotó los tres cambios como si fuese un trámite. Una obligación en la que no cree. Carlos Pouso, ganando 1-0, cambió a un hombre en el descanso. En el minuto 73 ya había realizado los tres. El técnico del Barrio Pesquero dio entrada a Migue en el 83. La presencia de Artiles y Pumpigol fue testimonial. Casi ofensiva para un profesional. Munitis ya tuvo un rifirrafe con Valdo, al que alineó un minuto y que le costó al futbolista no volver a jugar con el Racing. Y lo más grave fue ver a jugadores arrastrándose físicamente por el césped, como Coulibaly. El técnico se muestra muy terco en este aspecto, tanto que hasta la grada le pidió cambios con sus cánticos. Tiene una plantilla más amplia que la mayoría de sus rivales, pero no quiere aprovecharla. Eso sí, no pasó una a los aficionados locales que tenía detrás de su banquillo. Con ellos mantuvo un enfrentamiento fuera de lugar hasta el punto que tuvo que intervenir un guardia de seguridad. Esa no es tu guerra, volvemos a Rambo, Coronel Trautman.

Fran Díez

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