sábado, 16 de enero de 2016

Jamás conocí a un hombre igual


Hoy es 16 de enero. Para muchos es una fecha sin ningún aliciente o, aparentemente, sin ninguna efeméride destacada. Sin embargo para mí es una fecha marcada en mi calendario y por desgracia tiene un sabor amargo.

Hoy hace un año que perdí a un ser querido. Hoy hace un año que mi abuelo materno se marchó para cuidarnos desde ahí arriba dónde ahora descansa junto a mi abuelo paterno.

Estoy seguro que allí dónde estéis estaréis jugando una partida de dominó junto a mis tíos. Maldita enfermedad ésta que os llevó. Fuisteis fuertes pero no pudisteis contra la dama vestida de negro. Sois cuatro los familiares que os habéis marchado con esta enfermedad, espero que seáis los últimos y no encontréis a más compañeros de partida.

Hoy es día para decirte que echo de menos cada minuto que estuve contigo. Hoy quiero decirte que añoro esas tertulias postpartido, que me abronques por decir algo mal en antena, que me llames orgulloso por oírme en la radio, que tras descender a Segunda División B me llames llorando porque me oíste contar la historia de tu padre...

Yo sé que ahí arriba estarás orgulloso de lo que nosotros hacemos cada día y sobre todo lo que hicimos aquí el día de tu adiós. Fue un adiós diferente en el que debemos dar multitud de gracias pero sobretodo a esa parte del Racinguismo que mostró su cariño y su pesar a la familia de un hombre que vestía sangre verdiblanca.

Jamás conocí a un hombre igual. Me encantaba ver cómo chinchabas a la abuela y me encantaba ver a la abuela rebotarse con ese gracejo andaluz que sólo ella puede tener. Me encantaba molestar a mamá con una broma nuestra muy habitual. Me encantaba que fueras tú mismo y, sobre todo, lo que más me ha podido encantar es que nos trasmitieras ese amor por algo tan banal como puede ser el club de tu tierra.

Posiblemente tú fuiste el culpable de este sentimiento verdiblanco y desde aquí te digo que el Racing Nunca Caminará Solo, siempre estarás junto a él.

También te quiero decir que para mí siempre fue un orgullo que me llamasen por mi segundo apellido. Y ahora me llena de satisfacción que la gran mayoría de la gente me conozca así.

Siempre Eterno, de un nieto que te quiere y te añora.

Suky Rebaque

Gracias a La Gradona por el recuerdo que tuvo con él y también a Andreu Guerao y Samuel San José por la camiseta firmada por toda la plantilla que nos regalaron a la familia.

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