jueves, 21 de enero de 2016

Reformas S.A.


Desde racinguismo.com llevamos tiempo advirtiendo del deplorable estado en el que se encuentran los Campos de Sport de El Sardinero. Del edificio se desprenden chapas metálicas de la cubierta y cascotes de la fachada, algo que ya ha ocurrido en días de partido con miles de personas caminando en las cercanías. En cualquier momento puede ocurrir una desgracia de la que sería responsable el Ayuntamiento de Santander. La casa del Racing necesita con urgencia una reforma importante, más allá de lo estético, aunque también requiere un lavado de cara. Es evidente que adecentar el recinto podría esperar a tiempos mejores en lo económico, si es que alguna vez llegan, pero no algo que puede costar mucho más que dinero. Este es un debate mucho más trascendente que el apellido publicitario que puede o no llevar el estadio. Se trata de una cuestión de seguridad para los ciudadanos.

Para explicar la situación jurídica de los Campos de Sport recurrimos a un ejemplo cotidiano que puede entender cualquiera. El Racing vive de alquiler en un piso y se estropea la lavadora porque el electrodoméstico tiene 28 años. No deja de funcionar porque el inquilino haya hecho un mal uso del aparato, que podría ser haber metido piedras por error junto a la ropa... Se estropea por el tiempo y el uso, así que el arrendador, que es el Ayuntamiento de Santander, tiene que sustituir la lavadora. O pintar una humedades.

Aunque el recinto es de propiedad municipal, el Ayuntamiento de Santander tiene cedido su uso en exclusiva al Racing y el club de fútbol pagó un alto precio por ese alquiler. Millones. Siempre se debe recordar que la institución racinguista tiene ese uso exclusivo debido a que el Ayuntamiento compró, por un precio muy bajo, el anterior estadio, donde actualmente está el parque Mesones. Aquella venta incluía el uso y disfrute de un nuevo terreno de juego que construía el Consistorio, sin plazos. Para siempre. Fue un acuerdo más beneficioso para la ciudad que para el Racing, ya que esos terrenos realmente eran urbanizables, aunque se quiso hacer ver que no en su momento se llegaron a calificar como "el mejor solar de España".



El convenio entre el club y el Ayuntamiento, firmado a finales de los años ochenta, genera más de una duda porque no incluye ningún detalle sobre la relación entre ambas instituciones con respecto al edificio de una forma concisa, pero desde luego deben regirse por la legalidad vigente. La incógnita principal, más bien en lo que se escuda el Consistorio, es qué es una mejora o qué es un mantenimiento o rehabilitación de la instalación... Hasta la fecha el Ayuntamiento ha mirado siempre para otro lado y ha sido el club el que ha abonado algunas necesarias reformas de un estadio que cumplirá 30 años en 2018. El "casero" paga desperfectos y averías del paso del tiempo, pero al usuario le tocarían las mejoras o arreglos... 

La valoración de lo que es cada obra puede dar lugar a la especulación, pero no tanto. Un videomarcador o pintar los asientos es una mejora estética, evitar que se desmorone la cubierta o la fachada parecen un asunto evidente: corresponde al Ayuntamiento. Cuando el Racing acometió las obras de mejora solicitadas por la UEFA para participar en competición europea, pagó el club. En la época de los Díaz en la presidencia hubo también un gran desembolso para adecuarse a las exigencias de la LFP en materia de seguridad. En gran parte las abonó también el Racing. El tema es complejo, pero si ocurriera una desgracia el Ayuntamiento de Santander sería el responsable porque el Racing ha notificado el mal estado de las instalaciones y hay un informe de la LFP y otro de los bomberos al respecto. Sin embargo, no estaría de más un nuevo informe de los técnicos municipales sobre la conservación y el mantenimiento de la instalación deportiva.

En cualquier caso, una vez abierto el melón de la reforma de El Sardinero se puede avecinar otro problema serio, que costará miles de euros. El estadio requiere una conservación integral y no un simple mantenimiento por lo que se aplicaría la Ley de accesibilidad... Se debería de instalar un ascensor en Tribuna Principal, mejorar los accesos en varias puertas y especialmente adecuar la zona de discapacitados a la normativa actual. Lo dicho, miles de euros.



El mal estado de las instalaciones está ahora mismo costando mucho dinero al club. El domingo la electricidad del estadio se tendrá que obtener otra vez de un grupo electrógeno, al igual que ocurrió en el partido ante el Celta B, aunque en lugar de dos se alquilará uno más potente. Los técnicos aseguraron que la reparación requería un mes de plazo porque había piezas que tenían que venir de fuera. No es la primera vez que un panel eléctrico de los Campos de Sport se hace fosfatina. Repararlo cuesta unos 50.000 euros y es una avería que afecta a la zona más allá del estadio.


Fran Díez

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