miércoles, 24 de febrero de 2016

Al Sardinero con casco


Promesas, infografías, proyectos, obras nuevas… Vivimos en una ciudad en la que se vende “innovación”, inversión y modernidad día sí y día también. Todo por un titular, aunque sea a costa de nuestro dinero. La utilidad, o incluso el que muchos de esos proyectos se queden en meros bocetos (y caros, porque detrás de cada proyecto siempre hay alguien facturando), importa menos.

Toda este dinamismo y autobombo publicitario e inversor, siempre a la sombra de la “moda” de cada momento (Smart-cities, anillo cultural, big-data, presunta “sensibilidad social”, etc.) tiene su lado oscuro en determinadas zonas e infraestructuras que, a pesar de haber sido el escaparate de la ciudad en otro momento, languidecen abandonadas a su suerte.

Uno de esos agujeros negros de la ciudad es “el ¿nuevo? Sardinero”. Inaugurado en 1988, y por lo tanto próximo a cumplir 30 años, esta infraestructura sufre el abandono de su propietario, el Ayuntamiento de Santander, y la situación de quiebra económica que atraviesa el club que lo disfruta, nuestro querido Racing.

Mientras nuestro Ayuntamiento obliga a los propietarios de los inmuebles a reformarlos en caso de deterioro grave (e incluso los repara de oficio, pasando luego la factura al dueño del mismo), permite con total indiferencia que miles de personas acudan periódicamente a una infraestructura de su propiedad que sufre ya serios desperfectos por el paso del tiempo, la falta de mantenimiento y las inclemencias meteorológicas, especialmente dañinas en esa zona.

Son muchos los nuevos edificios (menos de quince años) situados en las proximidades del estadio que han tenido que rehabilitar su fachada íntegramente, mientras el estadio sigue deteriorándose en silencio: chapas que vuelan, trozos de hormigón que caen de los aleros, transformador eléctrico fuera de servicio, etc.

Recomiendo a todo aquel que visita el estadio que mire hacia arriba antes de entrar por la puerta y observe el estado en el que se encuentran las estructuras que penden sobre su cabeza.

En un momento de crisis como el actual, el uso que se le da al dinero público debe mirarse con lupa. Nadie pide que en este caso se hagan obras estéticas o funcionales, simplemente el mantenimiento necesario para garantizar la seguridad de los usuarios de la infraestructura y el correcto funcionamiento de la misma.


Cuando hablamos de seguridad no caben excusas. Si no está claro quién debe hacerse cargo de las obras, o es el club quien debe y no puede, ahí está la labor de “vigilante” de oficio del Ayuntamiento, que le obliga a aplicar los mismos criterios, con más cuidado aún, en los inmuebles de su propiedad. ¿Con qué autoridad puede el Ayuntamiento exigir a nadie que arregle su inmueble si él descuida los suyos, incluso aquellos visitados por miles de personas?

Además, esta dejadez institucional está reavivando la teoría conspiratoria de que se busca que el estadio se caiga de viejo para propiciar una gran reforma al estilo del famoso proyecto del “centro de ocio” que promovió Santiago Díaz para El Sardinero.

Es impresentable que una infraestructura municipal de primer orden, que además presta servicios a la concesionaria de aguas y alcantarillado, al albergar una estación de bombeo, permanezca sin servicio eléctrico durante muchas semanas, teniendo que estar funcionando con un grupo electrógeno. Si no tuviéramos tan claro que somos una Smart-city pionera y cosmopolita, cualquiera podría decir que somos un país en vías de desarrollo.

Con la seguridad de los ciudadanos no se juega: es hora de arreglar el viejo Sardinero.


Eduardo Uribe Mendieta
Socio 729 Racing

1 comentario:

  1. ¿Pero nadie se da cuenta de los fotos que faltan? Un día va a haber una desgracia. Por fuentes dignas de crédito tengo constancia que en un Racing Osasuna y ya iniciado el encuentro se cayo un foco en la entrada de la tienda y casi mata a un policía y bombero. Ustedes fíjense en el estados de las torres los focos que faltan y los que están en que estado se encuentran. El día que haya una desgracia, y Dios no lo quiera, echarán la culpa al fabricante de la pintura qe era de mala calidad.
    Otra historia curiosa: ¿Se dieron cuenta ustedes de que juegue quien juegue y en la categoría que sea se juega mas tiempo en la grada de la parte Sur que en la Norte? Fíjense este domingo a ver en que parte del campo se juega mas al futbol.

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