lunes, 8 de febrero de 2016

Carnaval


Ganó la aplastante lógica del fútbol, la que marcan los presupuestos. La Peña Sport paseó por los Campos de Sport Año Jubilar La Marinera Adolfo Suárez Barajas. Sí, este chiste ya le he hecho pero hasta que no se resuelva el tema de Hacienda lo seguiré escribiendo. Por cierto, este tema estaba a punto de resolverse en verano, y después en otoño antes de dejar pasar las elecciones del 20D y que a día de hoy sigue sin concretarse. Lo que necesita el estadio es una mano de pintura y no un cambio de nombre.

Tarde sin historias y sin polémicas. La Gradona mostró una pancarta de enaltecimiento de racinguismo. La Peña Sport fue un mero títere en manos del Racing. En resumen, los contados 4.500 espectadores volvieron a disfrutar del sopor de cada domingo en lo que lo más comentado fue “se ha quedado buena tarde” antes de tirar para casa que, y esto fue lo segundo más comentado: “a las ocho y media juega el Madrid”. Munitis hizo los cambios como ordena el manual y resolvió la rueda de prensa sin complicaciones. El equipo recupera a Migue y defenestra una vez más a Docal que tendrá que seguir luchando por un puesto que le corresponde a todos los efectos. Entró Pumpido como en una gala de los Goya: sin ritmo ni gracia, demasiado encorsetado en el esmoquin de delantero killer. Dioni, incluso estando fuera de juego y fuera de tono, volvió a ser el mejor. El encuentro fue tan poco original que ya le vivimos ante el Celta B. Un remake burdo y fácil que no terminó en carnaval goleador.

Vuelve la calma a la familia racinguista pero no ha vuelto el fútbol. La victoria es buena para la recuperación anímica pero no despeja las dudas sobre el juego, por momentos escaso y rácano. A día de hoy, y a falta de algo más de tres meses para el playoff, el equipo no tiene mimbres de poder afrontarlo con las garantías suficientes. Defensivamente, retales, chapuza y Migue pastiche de lateral, remiendos, tapujos y parches de los que nos salvaron los planteamientos tácticos de la Peña Sport y su famosa línea adelantada. No todos los días serán de fiesta y pitote en El Sardinero. Se acercan domingos de cuaresma que molan menos que Carnaval y sus serpentinas.

Pierre Mahe

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