lunes, 29 de febrero de 2016

Casualidades


El juez Marigorta ha declarado el concurso del Racing de Santander no culpable, o lo que es lo mismo, fortuito. Aclarando: que la gestión desleal de Pernía y Cía se produjo por circunstancias de mercado o fortuitas. Cosas de la Justicia y del destino, que le da champán a Pernía y  chinchón a todo hijo de vecino. Fortuito, lo que se dice fortuito, es encontrar un bar abierto a las tres de la mañana en Santander, un aparcamiento libre por el centro un viernes noche, un billete de 20 euros en el ascensor o una mayoría en el Congreso. Será que el saqueo indiscriminado a las arcas de un club pertenece a esta misma categoría y con la inocencia que se les concede a los niños traviesos, acordemos que Pernía y secuaces, seguro segurísimo, no lo hicieron “aposta”, que fue sin querer.

Me inclino a pensar que la tomadura de pelo a la ciudadanía también será fortuita: defectos de forma, tecnicismos y un concepto excesivamente garantista tendrán la culpa. La caracterización del concurso puede llevarse por delante varias causas pendientes, como la querella de los exjugadores y terminar absolviendo a todo el respetable, lo cual es una forma de hablar tratándose de semejantes pájaros. Ave Pernía, sin pecado concebido.

Lo que tampoco fue fortuito ayer fue el lamentable final de encuentro que protagonizó el Racing. Insólito fue que a las cinco bajas del Pontevedra se le sumaran dos en el calentamiento, una de ellas tras la foto de rigor. Ya es casualidad. Sin embargo, el desbarajuste táctico no fue casualidad. Es el producto perfectamente dosificado de una serie de decisiones equivocadas y sucesivas. La fórmula perfecta del desastre con Francis haciendo petar la probeta. No, es que el “campo estaba resbaladizo”, que Luisito me asustó poniendo una defensa de tres, que la categoría es muy difícil y que el perro se comió mis apuntes. El defecto de forma lo tenemos en el banquillo y no hay quien lo subsane.

Debería cambiarse el propósito finalista del Convenio de patrocinio del Gobierno regional, pagar Hacienda no es lo primero. El objetivo primero e irrenunciable es el pago inmediato de la deuda con Pedro Munitis y Gonzalo Colsa así como el pago del finiquito. Como racinguista agradezco enormemente  y de corazón la labor realizada y el compromiso inquebrantable de estos dos grandes tipos que han puesto su esfuerzo y su dinero en sacar esto adelante. Pero no funciona y dejó de ser casualidad hace ya demasiado tiempo.

Las cosas seguirán por su cauce, tanto en lo legal como en lo deportivo. No cambiarán ni los jueces ni los entrenadores. No habrá bares abiertos, ni sensores que señalen aparcamientos libres, ni billetes de 20 brotando por las calles. Casualidades, las justas. Que las desgracias nos acechen tampoco es fortuito. Quien se sorprenda a estas alturas es que todavía no ha asumido que somos del Racing y, que en cierta medida, nos merecemos lo que tenemos.  


Pierre Mahe

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