lunes, 22 de febrero de 2016

Despedida a lo grande para Nando Yosu


Como un funeral de estado. No se merecía menos. Nando Yosu lo fue todo en el Racing, en realidad, llegó a ser el propio Racing y lo seguirá siendo siempre por los tiempos de los tiempos, incluso si dejase de haber club él continuaría allí arriba portado el estandarte verdiblanco. Nació en el País Vasco, aunque vino a Cantabria con pocos años, 13, porque su padre comenzó a trabajar en Nueva Montaña, y quizá por ser de fuera encarnó perfectamente el espíritu del racinguismo y de la ciudad. Le daba igual aquí que allá, lo importante era el corazón y él quería más que nadie. Era Yosu, su hermano, y Nando. Ahora es La Albericia. Tan querido en la Gimnástica como en el Racing. En el norte y en el sur. A veces hermético, como cuando tenía el balón en los pies pegado a la banda y regateaba de más, y hasta ganó una Copa de Ferias, la antigua Copa de la UEFA, sin enterarse porque acababa de llegar a Valencia y no tenía claro de que iba era aquella competición... Ha sido el único futbolista al que el Racing ha traspasado dos veces, que no es poco. 

En estos días todos hablan y escriben de las bondades de Nando Yosu... Y tienen razón. No es porque ya se haya ido como ocurre casi siempre en los obituarios, es que es cierto. Todos son buenos recuerdos. Poco malo se puede decir de él, las alabanzas son sinceras. Era tan buena gente... ¡Y lo que sabía de fútbol! Cuando la institución se portó mal con él nos dolió a todos en el alma.

Tuve la suerte de entrevistarle muchas veces, pero no era uno de esos entrenadores que disparan titulares. Era mejor apagar la grabadora o bajar los micros y la cámara. Era mejor tomar alguna copilla con él, un blanco o una cerveza, jugar al mus... O simplemente charlar un poco. Me contó aquellos entrenamientos en la playa con el brasileño Otto Bumbel o las terribles penurias de un encierro en el vestuario cuando entrenó al Linares. Era otro fútbol y el mismo fútbol.


Ahora se recuerdan mucho los "milagros" de su última etapa como técnico de emergencia, pero también salvó al Racing empezando y terminando una temporada, en la 77/78. Su labor en la cantera, apostando siempre por los jóvenes y otras hazañas del día a día que han marcado la historia del club santanderino tienen también mucho de Nando Yosu, el hombre-medicina del racinguismo. Sin su presencia no se entiende la historia de esta institución: segundo entrenador, ojeador, técnico del juvenil, secretario técnico, alma misma del club durante décadas...

En el libro 'Otras 100 anécdotas del Racing' le dedicó también un capítulo a las broncas de Nando. Tenía su genio, mucho, aunque era una persona entrañable y afable sabía exigir como el que más cuando estaba entrenando. Nando Yosu aparece en muchas de esas páginas: con Neru, con Piterman, con Pablo Alfaro... Hace ya muchos años que se fue un poco, y aunque estos días todos nos temíamos lo peor es duro recordar los buenos momentos... Ayer estaba rebuscando por las estanterías por si encontraba algún dvd con algunas imágenes de Nando y encontré el vídeo del homenaje que le tributó la Asociación de Peñas del Racing en 2003, en el que también se reconoció la labor del consejero Antonio Diestro. Viéndolo, justo al final, aparece diciendo "a mí amigo Fran...", y joder, te emocionas. Mucho. Enorme Nando.

Fran Díez

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