jueves, 25 de febrero de 2016

Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos


No seré yo quien os vaya a descubrir cómo funciona la Justicia en este país de pandereta que nos vio nacer. Vivimos en un Estado en el que un ex ministro que ha quebrado un banco y arruinando a miles de personas lo celebra a bordo de un yate bebiendo champán de 500 euros la botella, como si de un ex presidente cualquiera del Racing se tratara, aunque Pernía era más de Vega Sicilia. Sólo con esto, ya nos hacemos a la idea de por dónde van los tiros en nuestro sistema judicial.

Sin embargo, si conocéis a alguien de fuera y queréis explicarle dicho sistema, sólo necesitáis una noche, mucha cerveza, una historia (la del Racing en los últimos años) y que vuestro acompañante esté dispuesto a reírse un rato.

A cualquier amigo que venga de un país medianamente desarrollado le explicamos que hace más de tres años que hay una denuncia puesta por un grupo de racinguistas contra “gente” que saqueó asquerosamente el Club, y que está paralizada en lo más profundo de los cajones de un juzgado -junto a varias pruebas incriminatorias- mientras el Racing se debate entre la vida y la muerte… pues se tiene que descojonar. Probablemente, nos explicará cómo funciona la Justicia en su país y nos humillará. Da igual su procedencia, nos humillará.

Y es que el tema de la denuncia de los ex jugadores contra Pernía y sus mariachis es de juzgado de guardia, y nunca mejor dicho. Incluso alguno de los superiores ha dejado entrever que igual sí le da un poquito de vergüenza la “tardanza exagerada” en ponerse manos a la obra con el caso. No pasa nada, a los que mandan realmente no les interesa que se indague mucho en este asunto. Unos por acción y otros por omisión, están todos pringados hasta el cuello.

A quien le expliquemos que cualquier honorable abogado puede crear tal maraña jurídica que haga desaparecer una empresa que en los últimos años ha generado, vía impuestos, casi 70 millones de euros de beneficios para las arcas públicas, y que no haya un solo juez o ningún político que muestre el más mínimo interés por saber qué está pasando y por descubrir el paradero del dinero “desaparecido”… A los de fuera les hará reír, a los de dentro nos hace sospechar.

A quien le digamos que hay un nuevo partido político, que dice abanderar la lucha contra la corrupción, y que uno de sus hombres fuertes en Cantabria sea quien ha liderado la patochada judicial del ex presidente Ángel Lavín para intentar hacerse de nuevo con el control del Racing y poder liquidarlo… pues también se tiene que reír. Los Ciudadanos (jeje) seguimos sospechando.

A quien le contemos las ocurrencias del pizzero/torero/letrado defensor del sindicato de ultraderecha… éste sí que es para partirse de risa, si no fuera por el daño que intenta hacer a instancias de vete a saber quién.


Al final, mientras apuramos la última cerveza, tiramos de refranero para hacer saber a nuestro colega que en España “llegaron los Sarracenos y nos molieron a palos, que Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos”. A buen entendedor…

Raúl Lastra

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