domingo, 21 de febrero de 2016

El bueno, el feo y el malo del Racing - Sporting B



El bueno
Fue un gran guiño a Nando Yosu que debutase Alberto Gómez, un chaval de 19 años de Santa María de Cayón. Él siempre creyó en la cantera, en los jóvenes. Siempre les echó una mano y dejó marcado el camino de lo que debe ser este club, aunque al final siempre termine perdido fichando en los países más insospechados. El debut de un canterano con el primer equipo era el mejor homenaje que se le podía hacer al viejo maestro... Y ojalá que sigan saliendo jóvenes racinguistas de las categorías inferiores. Ese el futuro. Las instalaciones de La Albericia no pudieron ser bautizadas con un nombre mejor.


El feo
La Gradona desplegó una pancarta con un dibujo de Freddy Krueger en la que se leía con una tipografía de película de terror de serie B: “Volverán a temer. El huerto del francés’. En ella, el personaje de Wes Craven había cambiado su tradicional jersey a rayas rojas y negras por otro verdinegro. La idea estaba muy bien, pero la temática y el momento chirrió tanto como las cuchillas de Freddy sobre una puerta metálica… Justo después del sencillo acto de recuerdo a Nando Yosu no pegaba demasiado, supongo que fue imposible guardar el tifo para el siguiente encuentro en casa. Afortunadamente, la pesadilla digna de Elm Street que hubiese supuesto un segundo gol del Sporting B no llegó a producirse... Freddy se alimenta de los malos sueños y en el Racing tiene un filón. Además, en ocasiones resulta complicado no caer rendido en los brazos de Morfeo en 2ªB.

El malo
Fue una victoria que supo a empate, con un marcado carácter melancólico, con el recuerdo de Nando Yosu omnipresente incluso con la defensa de tres que se vio por momentos sobre el césped. El secreto del mítico técnico era tener las cosas muy claras y manejar bien el vestuario. Un receta simple y efectiva. Nada que ver con la actual. Al equipo de Munitis no le funcionó casi nada. Las jugadas en contra a balón parado fueron un calvario y en la creación de juego el Racing estuvo lento y difuso muchos minutos. Los jugadores racinguistas se desordenan y acaban desperdigados por el campo... No se ocupan bien los espacios y todo el equipo se descompensa… No está cada uno en su sitio ni todos se mueven acompasados. Y pese al problema recurrente, esta jornada se ha empatado a puntos con el Logroñés de Carlos Pouso, un equipo con mucho menos talento que el Racing pero de esos ordenadito y aseado, tan del estilo de Nando Yosu. Old School. Algo simple, el fútbol de toda la vida. Está todo inventando y escrito.

Fran Díez

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