domingo, 28 de febrero de 2016

El bueno, el feo y el malo del Pontevedra - Racing


El bueno
En lo deportivo es complicado encontrar aspectos positivos de un empate que supo a derrota por muchos motivos: porque el Racing de Ferrol venció otra vez, porque el Pontevedra tenía los mimbres justos tras una extraña plaga de lesiones orquestada por las meigas o por la fragilidad que demuestra la escuadra dirigida por Munitis como conjunto… Dioni es muy bueno, pero no marca goles y Pumpido es muy malo pero los anota. Ya lleva dos. Lo más simpático fue fijarse en la camiseta del equipo rival, que lucía publicidad institucional: ‘Deputación de Pontevedra’. ¡Justamente de esas diputaciones que quiere eliminar Ciudadanos! Al club gallego le abonaron 160.000 euros por esa campaña publicitaria –más otros 20.000 por otro concepto de promoción– la temporada pasada… En Tercera División. La campaña anterior, también fuera de las categorías nacionales, el Pontevedra tenía el mismo acuerdo de patrocinio. Aquí resulta más fácil rasgarse las vestiduras...


El feo
Con la mantita de cuadros de colores, unos guantes rojos inclasificables y el cigarro entre los dedos. Los habitantes de Pasarón, un extraño planeta perdido en la galaxia de 2ªB tan lejano como Tatooine. En los prolegómenos del encuentro nos deleitábamos con la parroquia del estadio mientras se lesionaban dos futbolistas del rival para elevar su número de bajas en el Pontevedra a más de media docena. Ni con esas fue capaz de vencer el Racing. Señora, déjeme la colorida manta para la fase de ascenso que empieza a hacer mucho frío en medio de un páramo de desesperanza…



El malo
El Racing fue el doctor Jeckyll y el señor Hyde en Pasarón. La diferencia entre la primera y la segunda parte que realizó el equipo cántabro es difícil de explicar. Los experimentos constantes de Munitis cambiando de sistema y de posiciones a sus jugadores no contribuyeron en absoluto a que el Racing pudiese ganar allí. Todo fue un experimento, desde la lista de la convocatoria. Tres laterales derechos en el mismo partido, dos izquierdos, cambios de banda, de posición, de sistema… Una ocupación de los espacios desquiciante en un equipo que es incapaz de botar un saque de esquina de manera correcta. Las piezas del puzle no le terminan de encajar a Pedro Munitis… Los entrenadores tienden a volverse “locos” cuando no llegan los resultados. Inventar soluciones que crean otros problemas más graves. Antes de comenzar el partido se guardó un minuto de silencio por Nando Yosu, ex jugador tres campañas de un Pontevedra de Primera División, y al viejo Zorro de Munguía no le pasaban esas cosas. Los centrales jugaban de centrales y los delanteros de delanteros y el dibujo táctico no variaba cada cuarto de hora. Todo es mucho más sencillo.

Fran Díez

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