sábado, 13 de febrero de 2016

El Racing también se quemó un poquito


En 1941 Santander sufrió dos tragedias: el incendio que devastó su casco histórico y una posterior reconstrucción nefasta dirigida por políticos ineptos y empresarios avariciosos. En esa cuestión no han cambiado demasiado las cosas 75 años después… Importa más el bolsillo propio que una buena gestión o planificación de la ciudad. La fiebre de las conmemoraciones es lo que se lleva en Santander este otoño-invierno, ya sea un incendio o una explosión que dejó más de mil muertos, lo importante es celebrar, proyectar vídeos, presentar infografías y que todo sea muy 2.0 y fotogénico… ¡Y no ponen casetas con pinchos flambeados de milagro! Las empresas habituales se esmeran, no siempre con éxito, en la labor encomendada. Repartir es pecado.

Desde racinguismo.com también me quiero sumar a esta estúpida conmemoración del desastre y a la lluvia de suplementos sobre el incendio, aunque estas líneas están referidas al ámbito del fútbol, por supuesto. No he podido resistirme. ¡No vamos a ser menos y somos igual de tontos, o incluso más que aquí no cobramos! Dentro de 75 años espero estar en la fiesta tecno de recuerdo de los temporales de 2016 y dejarme llevar por las espectaculares olas digitales en los simuladores del Metro-TUS.

El incendio de Santander afectó muchísimo al Racing, aunque fuese de manera indirecta. No podía ser de otra manera. Obviamente, las llamas ni se acercaron a los Campos de Sport de El Sardinero, pero el club atravesaba una complicada situación económica y con la ciudad asolada no había dinero para nada. Para el fútbol, menos.

La temporada 1940/1941 fue horrorosa para el racinguismo, que se quemó por dentro de desesperación igual que las viviendas. Ni siquiera el fútbol pudo levantar la moral de los ciudadanos y darles alguna alegría o distracción. Al final, todo es cuestión de ilusión... y entonces en Santander había muy poca.

El equipo militaba por primera vez en Segunda División y la Guerra Civil había dejado al club al borde de la desaparición. No había dinero y la plantilla se había desmantelado. La posguerra con Europa envuelta en la II Guerra Mundial, un panorama gris.

El presidente del Racing, Rafael Pombo, buscó los apoyos del Ayuntamiento de Santander y del Gobierno Civil para tratar de que el club recuperara la máxima categoría, eso no ha cambiado en la actualidad… El dirigente racinguista logró arrancar del gobernador, Carlos Ruiz García, la promesa de una ayuda económica que nunca llegó a materializarse debido al desastre de las llamas. Todos los recursos públicos tuvieron que destinarse a la reconstrucción de la ciudad, lógicamente.

Esa campaña estuvo repleta de desgracias, Saras, el goleador y la gran figura del equipo, se fracturó la tibia y el peroné y se perdió más de media temporada. El club perdió su denominación por decreto y pasó a ser el Real Santander, aunque los aficionados siguiesen llamándole Racing. El equipo terminó sexto de su grupo en la división de plata muy lejos del objetivo del ascenso y cayó a las primeras de cambio en la Copa ante el Racing de Ferrol. Una temporada para olvidar.

Ya sabrán por activa y por pasiva que el incendio se inició en la madrugada del día 15 de febrero en la calle Cádiz. Las casas tenían tejados de madera y estaban apiñadas en el centro de la urbe, entonces con unos 100.000 habitantes. Los vientos huracanados de 140 kilómetros por hora hicieron el resto. Todo el centro se convirtió en cenizas, aunque no hubo que lamentar víctimas mortales. Solamente falleció una persona, un bombero, aunque se supo de su muerte tiempo después.


Al día siguiente, el domingo 16, debía de jugar el Racing ante su homónimo de Ferrol. Evidentemente, el partido se aplazó con la ciudad en estado de emergencia y todavía las llamas sin extinguir. Ardieron unos 400 edificios, en torno a dos mil viviendas y el daño material, económico y moral fue brutal. Todo el centro histórico de Santander despareció para siempre.

El centro de reunión habitual del racinguismo, la Plaza Vieja, desapareció por completo pasto de las llamas. Afortunadamente, Carlos Iruretagoyena (jugador del primer Racing y secretario del club) tenía las actas fundacionales de la institución en su casa y gracias a eso se salvaron de ser pasto de las llamas. Guardó durante años como un tesoro, que lo eran, esas actas y sus cuadernos con todas las alineaciones, cartas y otros documentos que conforman la historia primigenia del Racing.

La semana posterior al incendio el Racing tuvo que continuar con la competición, pese a que todo el equipo estaba todavía conmocionado. The show must go on. Miles de personas se encontraban sin hogar y lo habían perdido absolutamente todo y el Racing tenía que jugar en San Sebastián. El conjunto santanderino portó brazales negros en Atocha y el público donostiarra tributó una gran ovación de ánimo y condolencia. Eso sí, en el césped no tuvieron compasión deportiva de los cántabros: 7-2.

Todo el fútbol español se sumó a la causa de ayudar a Santander con diversas iniciativas para recaudar fondos. En Vallecas se disputó un amistoso con ese fin entre el Atlético Aviación, con tres santanderinos en el once, y el Real Madrid. Ganaron los colchoneros 3-1. Y en Barakaldo el Athletic venció al Racing 3-0 en otro emotivo encuentro para ayudar a los damnificados.

Aprovechado que la Copa (entonces se disputa al acabar la Liga) emparejó a los dos Racing se acordó que el partido aplazado sirviera también para la competición del KO, ya que tampoco alteraba para nada la clasificación liguera. Restaban solamente otras dos jornadas para concluir el campeonato. Ha sido la única vez en la historia del fútbol español que un mismo encuentro sirve para las dos competiciones. Terminó con empate a uno. En el partido de vuelta ganaron 5-0 los gallegos y pasaron de ronda.

La pretemporada de la campaña 1941/1942 comenzó con varios partidos amistosos para recaudar fondos destinados a los damnificados por el incendio porque la tragedia tardó años en repararse. El fútbol español se volcó para atenuar la catástrofe. Por ejemplo, el Sporting de Gijón y el Real Oviedo disputaron un encuentro cuya recaudación se entregó a Santander. El Athletic se desplazó a Santander devolviendo la visita de Barakaldo y con la misma idea de recaudar algo de dinero para los más afectados. El equipo vizcaíno, plagado de suplentes, cayó 3-1… Había que levantar la moral de los santanderinos.



La precariedad de la sociedad santanderina con una posguerra agravada por el incendio hizo imposible que su club de fútbol fuese poderoso. Nueve años estuvo el equipo montañés alejado de la Primera División. El centro de la ciudad fue un páramo de solares vacíos plagados de hierbajos durante años Al final, un club deportivo no deja de ser un reflejo de la tierra en la que se asienta. El desastre deportivo vivido aquella temporada no es comparable con el drama que sufrió la parte más desfavorecida de la ciudad. Porque el incendio de Santander, como siempre, lo sufrieron sobre todo los que menos tenían.

El incendio no sólo afectó al Racing también lo hizo al fútbol cántabro en general. Además de las penurias económicas y la escasez de recursos hubo una rémora administrativa importante originada por la tragedia. La Federación Española aprovechó para realizar una polémica reestructuración de sus territoriales… Siempre con la sombra de los intereses y disputas por el poder de fondo. Con la excusa de los problemas causados por el incendio, a la Cántabra le quitaron dos provincias que también administraba, la de Palencia y la de La Rioja, que pasaron a depender de la Asturiana y de la Guipuzcoana respectivamente. Una vez reducida la jurisdicción de la Federación de Cantabria, que seguía incluyendo la provincia de Burgos, se decidió el 7 de mayo de 1941 que la Federación de Asturias se hiciese cargo de la de Santander, debido a la precariedad económica tras el incendio. Así nació la Federación Astur-Montañesa, con sede en Oviedo y una mera delegación en Santander. La pérdida de autonomía nunca resulta positiva.

Fran Díez

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