lunes, 22 de febrero de 2016

Las tardes de Yosu


Dice la RAE, fría y minuciosa como es ella: “hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino. Suceso o cosa rara, extraordinaria o maravillosa". Maravillosas eran las intervenciones divinas de Nando Yosu, todas explicables por su genio y su figura. Cada racinguista tiene su recuerdo de Yosu. Los míos son lejanos, radiofónicos, angustiosos marcados por la onda corta de Radio Exterior en los noventa. La señal se debilitaba paulatinamente con el paso de los minutos, como la esperanza. No sabía lo que era una onda, la Ionosfera o que el sol me impidiera escuchar con nitidez la retransmisión. Solo sabía que quedaban pocas jornadas y que en Segunda se cantaban los goles de Ipurúa.  Bastaba con escuchar ese sonido de ambiente tan característico para entender que entraban en directo los Campos de Sport y con la intensidad del grito en qué portería había entrado el balón. Esas eran las tardes de Yosu, de lágrimas de inminente derrota y de felicidad tan rabiosa como repentina. A doble o nada. La gloria o el abismo. ¿Cuánto has sufrido hoy en la grada abuelo? Mucho, pero tenemos a Yosu. Se apaciguaban los temores, la frecuencia cardiaca volvía a ser normal y la frecuencia de Radio Exterior había sido ya invadida por lo que suponía era la BBC. Los domingos de Yosu, donde todo era posible, incluso la felicidad para el humilde.

Las permanencias son nuestros títulos y Yosu, el más laureado. Ha fallecido nuestro referente, el único que se merecía que le trataran de usted. Nuestra historia reciente nos muestra que necesitamos desgracias para volver a cohesionaros. Esta es otra, una más para recordarnos lo ruin de  las rencillas barriobajeras a las que nos tiene acostumbrado el entorno social de este club. Ya saben, la envidia de la virtud hizo a Caín criminal. 

Ya no se trata de lograr la permanencia en Primera. Nando ya no nos ayudará. Se trata de lograr la permanencia a secas, en los despachos. El Gobierno regional pierde tiempo y cambia la estrategia: a veces echa el balón fuera y a veces lo pisa y lo soba en un córner y con el cuerpo hacia atrás. ¿A qué estamos esperando? ¿Al agónico final del partido una tarde de domingo de junio? ¿A la repetición de las elecciones allá por esas fechas? ¿A saber quién gobernará en Madrid?

Yosu se ha ido. El Racing siempre se está yendo. Maldita la muerte y maldito sinvivir.

Pierre Mahe

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