domingo, 7 de febrero de 2016

Sí, era un trámite: 3-0


Ante una Peña Sport pobre, al borde de la exclusión social de 2ªB, el Racing se buscó una solución habitacional perfecta, que dirían los políticos: 3-0 y pista. El partido fue un trámite. Más o menos todos lo teníamos claro, pero luego el equipo que entrena Pedro Munitis tiene que jugarlo… Y ya nadie regala nada, pese a la diferencia abismal en cuanto a potencial entre los dos contendientes. La pena fue el triunfo in extremis del otro Racing ante el Sporting B, pero los pinchazos de la UD Logroñés y el Pontevedra han sido oro esta jornada.

El técnico cántabro experimentó con Fede de tercer central y dos carrileros ofensivos: Migue por la izquierda y Óscar por la derecha. Era un rival idóneo para hacer experimentos… La gaseosa de la categoría lejos de San Francisco. En un día como este cabía todo y salió bien, aunque faltaron más goles. Hubo más fueras de juegos que tantos. Una pena, pero no tiene importancia. También faltó algo más de juego colectivo... Y eso sí que es malo y una constante.

La Peña Sport entregó el dominio de la posesión a los cántabros, consciente de cuáles eran sus armas. La primera ocasión realmente peligrosa fue una internada de Dioni por la izquierda, que picó el balón desviado ante la salida el portero y el esférico terminó en saque de banda. El malagueño volvió a tener otra oportunidad de marcar en el corazón del área en el minuto nueve, pero disparó demasiado cruzado. Dioni Villalba pudo marcar cuatro o cinco goles, pero solamente lo logró de penalti.

El gol no tardó en llegar. Migue abrió la lata en el minuto 13, a trompicones tras una larga jugada con multitud de oportunidades para todos y con un defensor azul sacando un balón bajo palos tras un disparo de Óscar Fernández. "Engañar a una borracha", dice uno de los dichos más machistas del acervo popular marinero. Eso es lo que era.

No hubo opción a la réplica. Dioni se plantó solo delante del portero, pero se le quedó atrás el balón y no pudo culminar la acción. No se había cumplido un cuarto de hora y el guión del partido estaba claro. No había color.

El único susto para Óscar Santiago se produjo en el minuto 18, un centro chut de Isaac Manjón, el máximo goleador de los navarro, que se fue cerca de la portería.

El dominio era absoluto, pero no caía el segundo gol del lado racinguista. En el 32, Migue García, que estuvo muy cómodo en la banda izquierda (casi como un falso extremo), cedió a Dani Rodríguez en la frontal del área para que probara fortuna con un disparo lejano, que detuvo Tanis, el guardameta vasco internacional con las categorías inferiores de España a sus 19 años. El Racing se daba contra una pared como estaban haciendo las olas a un centenar de metros en la zona del Chiqui. 

En el 38 Monreal sacó bajo palos otro balón tras otro disparo del gallego… Y así hasta el infinito. Dioni regateó hasta el portero y cedió a Álvaro Peña dentro del área para que disparara a puerta vacía. pero un defensor lo desvió con la mano y el colegiado pitó un penalti de libro con expulsión. Granero transformó la pena máxima y el gol del valenciano sirvió para echar la persiana del primer tiempo abajo… y también la del partido, con 2-0 y un hombre menos en las filas navarras no habías más que hacer… Golear para hacer disfrutar al público.

La segunda parte se presentaba como un mero trámite… Una abusada, que decíamos de pequeños en la EGB. Artiles falló un uno contra uno con Tanis y el posterior barrullo dentro del área generó un “combo” de ocasiones digno de videojuego. Nadie pudo culminar la jugada. En el minuto 49 la pregunta era: ¿cuántos goles más le caerían a la Peña Sport?


Pues pocos. Solamente uno más y de penalti. Una internada de un Coulibaly náufrago en ataque originó otro penalti claro. El africano estuvo mejor en banda y perdido como delantero. Dioni transformó la pena máxima ante un Tanis que ni siquiera se tiró al suelo.

No hubo más goles, aunque el malagueño anotó uno anulado por fuera de juego. De los mil que le pitaron alguno sería, pero no todos... Dioni le debió robar una novia al asistente en su juventud. Cada jugador hizo la guerra por su lado buscando su lucimiento personal y su golito. Poco juego colectivo y poco de todo. El gran atractivo estuvo en ver las evoluciones de Facundo Pumpido. El argentino dejó algún detalle, pero está todavía muy verde. Artiles le dio un gran pase, que desaprovechó un poco sin saber qué hacer. El típico resbalón de primerizo. No hubo Pumpigol sino Pumpiparda en esa acción. Madonna , fascinada por la Cábala esotérica, tendría que estudiar a la Peña Sport, que acumula ya tres salidas perdiendo sólo por 3 a 0. Un milagro jugando así. En El Sardinero se mereció perder por una diferencia mayor.

Fran Díez


Racing 3: Óscar Santiago, Fede San Emeterio (Pumpido, minuto 59), Migue, Caneda, Santamaría, Granero (Jon García, minuto 54), Peña, Óscar Fernández (Artiles, minuto 46), Dani Rodríguez, Coulibaly y Dioni.

Peña Sport 0: Tanis, Eder, Odei Arrieta, Garde, Monreal, Barace (Iván, minuto 64), Toni, Beñat, Manjón (Maeztu, minuto 60), Cardo y Giles (Álvaro, minuto 71).

Goles: 1-0, Migue, minuto 13; 2-0: Borja Granero de penalti; 3-0: Dioni de penalti, minuto 56.

Árbitro: González Esteban (Colegio Vasco). Amonestó al jugador local Dioni y a los visitantes Monreal y Beñat. El jugador de la Peña Sport Odei Arrieta vio la roja directa por tocar el balón con la mano.

Incidencias: Unos 4.500 espectadores en los Campos de Sport de El Sardinero. La Gradona de los Malditos realizó un tifo con serpentinas verdes para recibir al equipo.

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