domingo, 27 de marzo de 2016

El bueno, el feo y el malo del Burgos - Racing


El bueno
El Racing está en 2ªB, pero no es un club de esta categoría. No lo es por la repercusión mediática y social que tiene, entre otras muchas cuestiones y sin entrar en el controvertido asunto de su impacto económico. No es necesario ningún sesudo informe para darse cuenta de la evidencia. El Racing acapara todas las conversaciones: las de ascensor, las de barra de bar y hasta las de consejo de Gobierno. El fútbol en este país tiene una repercusión enorme, sobredimensionada y posiblemente algo menos perjudicial que la de ‘Mujeres, Hombres y viceversa’ o 'Gran Hermano VIP'. Ya decía Galeano que el fútbol es la única religión sin ateos. Hasta para los que odian al Racing, o a este deporte-negocio, el club santanderino se ha convertido en un eje central del debate. El club de fútbol parece ser ahora el principal problema de la región como si su desaparición fuese a arreglar todos los males de la Comunidad Autónoma. No, seguramente el cierre de una empresa que es mucho más que una Sociedad Anónima Deportiva no traiga nada positivo excepto la efímera alegría de unos pocos haters profesionales. El Burgos tiene 2.200 socios, casi el número de aficionados que movilizó la escuadra santanderina a la ciudad castellana. El Racing no es de 2ªB y tampoco Cantabria se merece perder más categoría.

El feo
Entre el portero del Burgos Toni Lechuga y el central Carlos, un jerezano y un canario, pergeñaron la jugada clave del partido. La guinda la puso un argentino, el incombustible Pumpido, que aprovechó el regalo con una fe inquebrantable digna de un penitente de la Semana Santa… La penitencia la llevamos todos el resto de los minutos. Los errores se pagan, lo decía la DGT y se corroboró en El Plantío. Fue un trágico accidente en la zaga burgalesa. El gol más feo puede enamorarte. El único disparo de los cántabros que fue entre los tres palos... Otro de Artiles, ya con el tiempo cumplido, se quedó sin fuerzas para traspasar la línea de gol. Fue un partido horrible en su conjunto. Sin ocasiones ni jugadas brillantes, de tensiones y carreras… Fue otro partido de 2ªB con más colorido en los bares del centro que en el terreno de juego. Por una vez la lechuga fue más importante en la mesa que el lechazo.


El malo
El árbitro vasco Aimar Velasco Arbaiza debe veranear en Cantabria y si no lo hace todavía tenemos que invitarle al Parque de la Naturaleza de Cabárceno, como mínimo, aunque en el recinto no entraba un animal más estos días festivos. El colegiado no estuvo fino en varias acciones muy puntuales, principalmente un penalti como la catedral de Burgos de César Caneda a Ander Vitoria en la primera mitad. También perdonó la expulsión al impetuoso Facundo Pumpido. El Racign jugó en casa y no sólo por los 2.000 seguidores que le jalearon en el estadio. Es normal que los aficionados burgaleses estuviesen calientes al finalizar la contienda. Ángel Viadero no quiso valorar la actuación arbitral para evitar sanciones... La prudencia guarda en seguridad a la vida, pero pocas veces la hace dichosa.

Fran Díez

No hay comentarios:

Publicar un comentario