domingo, 13 de marzo de 2016

El bueno, el feo y el malo del Valladolid B - Racing



El bueno
La jornada perfecta no era un sueño ni una locura de optimistas indocumentados. Ese giro de guión impensable que le da emoción a los últimos minutos del metraje se produjo en el momento oportuno como si hubiese un director cántabro dirigiéndolo todo en la sala de montaje. Eso sí, todavía nos falta el happy end en junio... El domingo perfecto podía ser real y lo fue. Se dio esa extraña alineación planetaria de balones y estrellas top como Dioni. Victoria del Racing, aunque sea ganando de cualquier manera, y derrota del Racing de Ferrol en Burgos, 2-0. Todo aderezado con la debacle del Logroñés en El Molinón y de la Cultural Leonesa en su estadio, aunque todo eso importa un poco menos. Los gallegos se quedan a seis puntos de los cántabros y todavía tienen que recibir en A Malata a los pupilos de Munitis o a un Tudelano intratable que lleva desde la jornada 15 sin perder. Queda película y está entretenida. Muy entretenida.

El feo
Fue casi como un partido a puerta cerrada. Un Zorrilla con capacidad para 26.512 espectadores parecía la fantasmal zona cero de Chernóbyl. Los gritos de los aficionados cántabros se perdían en el desierto de asientos vacíos. Según el club pucelano hubo 2.000 espectadores, pero daba la sensación de no ser ni la mitad. Había cierto mosqueo en el Real Valladolid por haber tenido que abrir el estadio para tan pocos seguidores foráneos, algo menos de 500. Los cántabros se salvaron de jugar sobre el césped artificial del Anexo, aunque la hierba del José Zorrilla tampoco estaba en buen estado. El balón tenía un extraño bote y se hacía muy complicado controlarlo. Munitis achacó el mal juego de su equipo a esta circunstancia: "No me gusta poner excusas cuando acaba el partido, pero el campo no estaba en buenas condiciones para tratar de hacer nuestro juego combinativo". Borja Jiménez, el jovencísimo técnico del Promesas (31 años cumplidos en enero, aunque aparenta todavía menos) le contestó en la sala de prensa: “Ojalá tuviera todos los fines de semana un césped como este. Lo que ha dicho Munitis es una excusa”.

El malo
El portero del Valladolid B, Julio Iricibar, tuvo un mal día en Zorilla. Muy malo. Curiosamente el guardameta pucelano tuvo una excelente actuación en el partido de la primera vuelta. Así es el fútbol y la vida del portero, pasas de héroe a villano en nada. Entonces fue el malo porque evitó una goleada mayor de los cántabros (3-1), esta vez poco pudo aportar a un filial castellano muy flojito que se ha vuelto a meter de lleno en la lucha por evitar el descenso con tres derrotas consecutivas. Ante el Racing, el Promesas tenía cuatro bajas, tres por lesión (Deve, Manel Royo e Higinio) y el central Cristian por sanción. Pese a todo, por momentos, maniataron al equipo de Munitis y no sacaron un punto por esa inocencia que siempre tienen los filiales.

Fran Díez

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