lunes, 14 de marzo de 2016

El sol de Zorrilla


Eran las pocas menos diez de la mañana y el coraje y la pereza luchaban encarnizadamente. Cuando por séptima y última vez pulsé con fervor el “snooze” del despertador se apoderó de mí un sentimiento doloroso y a la vez reconfortante, algo así como el que me anima a bajar la basura o sacar al perro si lo tuviera, llámenlo sentido de la responsabilidad, sentido del honor y por estos tiempos de desdén y languidez política, sentido de Estado. Un poco de todo eso me llevó a abandonar el tálamo de buena mañana y de mal humor. Los operarios de Carmena habían puesto las calles pero no la gente. Suficiente. Me pudo la emoción al imaginar la carambola mágica que nos dejaría a 6 puntos del líder al ocaso de la jornada y me subí al Avant de la Renfe como quien iba entonces a los toros, con paso apresurado y gran expectación.

La expectación duró lo que tardé en subir hasta la inmensa y desolada grada del José Zorrilla que ya no tiene de nuevo ni el nombre tan siquiera. 26.000 butacas desocupadas. Algunas muy amplias y muy cómodas de la zona noble parecen recicladas de un cine. Lástima que faltaran las palomitas y una buena peli que sustituyese al medio metraje de terror de 45 minutos que nos ofreció el Racing en la primera parte. Y al revés que en el cine, donde las segundas partes nunca son buenas, a la reanudación Dioni se lanzó al estrellato, asistido por Pumpido. Los actores secundarios del gol en un Zorrilla con más acomodadores que espectadores. La defensa estuvo demasiado locuaz, el centro demasiado lento sobreactuó el juego de toque y toque y toque. Migue, el único capaz de llegar a línea de fondo volvió a ser el Migue. Hubiésemos llorado en los créditos si Óscar Santiago, quien se llevó el premio a los Oscars, no hubiese sacado una mano providencial. No cuajó tan buena actuación Óscar F, adolecido por molestias pero fue más de lo que aportó Artiles.

Munitis resumió la peli y puso otra vez en el director’s cut el aburrido argumento del “excusismo”. Fue el estado del terreno de juego, aunque bien pudo ser el sol de cara, el viento,  la temperatura... El Consejo del Racing abandonó la zona noble para encontrar colocación al sol de mediodía. Miguel Ángel Portugal fue desplazándose paulatinamente buscando siempre el calor y recorrió así todo el lateral. Los domingos al sol de Portugal.



En los mentideros del Zorrilla se juntaron amigos de ascensos y descensos. Koné y Juanpe, rivales la víspera del encuentro, saludaron a sus excompañeros. La gran familia racinguista.

Al Racing le bastaron diez minutos, pero nos tuvimos que tragar otra JaimitadaHay esperanza, hay vida más allá de Valladolid un domingo a las 12. No tengo ni idea de lo que va a suceder. Este Racing vulgar bien podría acabar primero de grupo y con record de puntos. Pero el play-off, ay el play-off. El tiempo dirá. El equipo gana, otra vez sin saber cómo ni por qué, pero gana.

Bello es vivir, decía el poeta Zorrilla:

Cantemos, de nosotros olvidados,
Hasta que el son de la fatal campana
Toque a morir. Cantemos descuidados,
Que el sol de ayer, el de Zorrilla, no alumbrará mañana.

Pierre Mahe

No hay comentarios:

Publicar un comentario