domingo, 13 de marzo de 2016

La soledad de la victoria


De un José Zorrilla fantasmal y desértico solamente importa una cosa: la victoria. La soledad de ese triunfo, unido a los resultados favorables de la jornada, ha vuelto a encender la llama de la ilusión y retumba una palabra en nuestra grada mental: ASCENSO. Y es cierto que este Racing no sabe ni cómo gana… Pero gana. El equipo de Pedro Munitis rompió la racha de cinco partidos lejos del Sardinero sin convencer, a su estilo, con una particular manera de dar tumbos hasta el éxito o al menos aproximarse a él.

El Racing se resfrió en el estadio de la pulmonía durante buena parte del choque. Ni el sol que lució con fuerza calentó a la escuadra que entrena Pedro Munitis, que firmó otros penosos 45 minutos. La escuadra cántabra estuvo estática, sin ideas, lenta y asimétrica –con esa banda derecha cercenada-. Fueron otros 45 minutos de maduración… casi hasta la fermentación.

La única acción de peligro para los santanderinos fue un remate al palo de Pumpido generado por una indecisión de un flojo guardameta local, Julio. La estrategia ofensiva no funcionó ni Peña botó bien los pocos saques de esquina que tuvo el Racing.

El  árbitro valenciano cambió el balón porque parecía poco inflado, como si fuera culpa del esférico el pobre espectáculo que estaba ofreciendo el conjunto cántabro. Los castellanos tenían más aproximaciones, aunque tampoco eran capaces de poner en apuros a Óscar Santiago. En el minuto 42 una internada de Migue volvió a generar incertidumbre, pero más por Julio, el arquero de los pucelanos, que por otra cosa. El centro del jienense estuvo a punto de convertirse en gol por obra y gracia de los nervios del guardameta rival. Y como guinda a ese pastel fermentado y podrido llegó el gol del Valladolid B. Peña botó un saque de esquina tratando de repetir la única jugada de estrategia que ha terminado bien hasta la fecha esta temporada; algo sencillo, un saque abierto que deja el balón en la media luna del área a Dani Rodríguez… Ésta vez el gallego golpeó mal al balón de primeras –no es fácil darle de primeras– y se perdió en el mar de piernas rival. Todos los futbolistas racinguistas se quedaron parados y el Promesas salió como un rayo hacía la portería de Óscar Santiago. Una contra de libro. Fue ridículo, la estrategia y todo lo posterior. Vergüenza ajena. Toni remató solo a placer tras la galopada de Anuar. Los futbolistas se retiraron cabizbajos al vestuario mientras los valientes aficionados cantaban el recurrente cántico alusivo a la testiculina… Los problemas son más profundos, no es cuestión de huevos jugar como el culo.


Hubo reacción en la segunda parte, aunque el Racing tampoco cuajó un gran partido en ese segundo acto ni mucho menos. Nada más saltar al terreno de juego un buen centro de Artiles tras la apertura de Peña, le cayó a Migue dentro del área, que controló el balón y cedió el esférico a Dioni. El malagueño tardó un mundo en darse la vuelta, pero disparó al final… El balón entró llorando. El partido estaba siendo para llorar… No hay mal que por bien no venga. Empate y vuelta a empezar.
El Valladolid B comenzó a tener el balón y a dominar. El Racing, que debía estar “contento” con el 1-1, regresaba a las andadas. Solamente alguna acción aislada de Migue por la izquierda hacía concebir alguna esperanza.

En el minuto 56, el argentino Pumpido desde la banda puso un mal centro. El balón fue botando como un conejo pero terminó en el corazón del área y allí lo remató Dioni… Los churros saben mejor por la mañana. 1-2 y papeleta solucionada. O casi, porque con el Racing todo es agonía. El árbitro amonestó a Munitis y acto seguido no señaló un penalti a favor de los verdiblancos bastante claro en una jugada de estrategia que sí salió bien.

El Promesas, que tenía cuatro bajas y muchas limitaciones, puso en apuros al Racing. En el minuto 78 un remate dentro del área pudo generar más de un infarto. Granero acertó a despejar con un pelotazo. Poco después en una contra, los cántabros estaban encerrados atrás, Dioni tardó en dar el pase final a Óscar Fernández, y ya trastabillado, el de Piélagos no pudo acertar a disparar dentro de la portería. Otra acción rápida de Coulibaly por la izquierda terminó con un remate de cabeza de Dioni que atajó Julio. El Valladolid B se quedó con un hombre menos por la expulsión de Jose, que simuló un penalti ante Caneda. Ni con esas descansó el Racing. Óscar Santiago tuvo que realizar un paradón para salvar los tres puntos. Ganar al borde del infarto, pero ganar. Eso es lo que importa al final.

Fran Díez


Real Valladolid B 1: Julio, Arroyo, Ángel, Iván Casado, Nacho Porcar, Anuar, Juliá, Mario (Mayoral, minuto 64), Caye Quintana, Jose (Zambrano, minuto 74) y Toni (Adrián, minuto 87).

Real Racing Club 2: Óscar Santiago, Fede, Mikel, Caneda, Migue, Granero, Peña, Dani Rodríguez, Artiles (Óscar, minuto 75), Dioni (Francis, minuto 92) y Pumpido (Coulibaly, minuto 71).

Goles: 1-0 Toni tras un contragolpe conducido por Anuar (Minuto 46); 1-1 Dioni se da la media vuelta dentro del área y dispara ajustado al palo (Minuto 47); 1-2: Dioni remata un centro de Pumpido desde la banda (Minuto 56).

Árbitro: Miralles Selma (Colegio Valenciano). Amonestó a los locales Porcar, Jose y Ángel, que vio dos amarillas y fue expulsado. Por parte del Racing enseñó la cartulina amarilla a Pumpido, Granero, Dani Rodríguez, Caneda y a Munitis y por protestar.

Incidencias: Escasa entrada. Apenas un millar de aficionados, la mitad del Racing.

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