viernes, 29 de abril de 2016

Goles caseros


Cinco jugadores de la plantilla racinguista solamente han celebrado goles en El Sardinero esta temporada. Siempre que han marcado el equipo ha ganado. César Caneda, Borja Granero, Migue García, Óscar Fernández y Dani Rodríguez mantienen una relación con el gol de lo más hogareña. Los tres delanteros natos de la plantilla han anotado lejos de El Sardinero y también en casa, entra dentro de la lógica. Es en otras líneas del equipo donde encontramos a los jugadores más “caseros” a la hora de marcar.

El primero de ellos, el káiser Caneda, vio puerta ante el Racing de Ferrol. Ha sido su único gol en su retorno al Racing, pero valió su peso en oro, aupó al Racing en la clasificación al segundo puesto por primera vez y supuso la sexta victoria consecutiva en 2015. Su gran remate en las jugadas a balón parado es un peligro constante para los rivales. En Barreiro, frente al Celta B, en la primera jornada, un testarazo del vasco estrelló el balón en el larguero. Según ha ido avanzando el curso, el central vitoriano ha rematado varios saques de esquina, pero sin fortuna. Se anticipa a los zagueros con su gran salto, optimiza la potencia en el testarazo y al final nunca entra en el marco… pero seguro que el veterano capitán verdiblanco vuelve a anotar antes de acabar la campaña.



El segundo es otro de los líderes del vestuario, Borja Granero. El valenciano afronta su tercer año en el Racing asumiendo un papel diferente a los anteriores, pero sacando siempre un aprobado alto en todos los encuentros. La llegada que posee al área rival no está siendo tan sobresaliente como en las campañas anteriores. Por otro lado, aporta otro tipo de características al juego de Pedro Munitis. En el casillero de Granero figuran dos goles, ambos, obviamente, en El Sardinero. Uno lo logró de penalti frente a la Peña Sport y el otro marcado ante el CD Guijuelo, un tanto que sirvió para sumar la quinta victoria consecutiva en este 2016. El Racing necesita su mejor versión arriba y abajo, engrana varias piezas del puzle.



El tercer jugador que aparece en este informe es Migue García. El jienense apareció como un torbellino desde su debut en Aranda, fue de lo mejor en aquellos meses, jugaba pegado a la línea de cal de la banda derecha como Arjen Robben. Su desborde y su zurda, además de su manejo de balón a gran velocidad, le acercaron al crac holandés en las comparativas de los aficionados verdiblancos. Su primer gol fue ante el CD Izarra después de un gran pase de Iñaki. El segundo llegó ante el Valladolid B, cerrando el partido y siendo Coulibaly el asistente.

Una semana más tarde, llegó su declive en León. El equipo iba perdiendo desde el minuto quince por dos goles a cero y él lo intentaba, pero no le salía nada. La impotencia racinguista derivó en un contraataque leonés y Migue cortó la contra, vio su segunda tarjeta y terminó expulsado. El extremo andaluz empezó a participar menos que antes y aun así era un jugador importante. Cerró el encuentro en una galopada ante el Racing de Ferrol, siendo Dioni el que le regala el gol porque sabía que su amigo lo necesitaba. Por aquel entonces, ya había jugado un encuentro como falso lateral izquierdo ante el CD Lealtad.



Con el tiempo, a Munitis le fueron ganando esos ofrecimientos de Migue por el carril izquierdo, formando un gran equipo en banda con Dani Rodríguez. Hay un antes y un después de Migue como lateral izquierdo, ocurre en su cuarto y último gol hasta ahora. El Racing estaba avasallando a la Peña Sport durante los primeros diez minutos y tras tres rechaces, el driblador de Jaén apareció como un misil para introducir la pelota dentro de la red. Jamás te esperarías el aterrizaje de un lateral en la línea de gol, fue algo brillante e importante. El conjunto cántabro sacó aquel partido adelante de manera holgada, pero iba a ser complicado y esto ayudó mucho a la obtención de aquellos tres puntos.



El cuarto futbolista de la escuadra verdiblanca que tiene solamente ha marcado en casa es Óscar Fernández. El canterano ha tardado en conseguir su primer gol como profesional más de lo esperado, se hizo esperar quince partidos y el velocista de Piélagos lo merecía con creces, domingo tras domingo. Entre tanto, en el homenaje a NandoYosu, Óscar envió un fantástico centro a Pumpido, la pelota fue espectacularmente buena y el argentino logró su primer tanto en España. El extremo racinguista había regalado una gran asistencia a alguien que había recorrido miles de kilómetros para lograr ese tanto. De Renedo a Buenos Aires. En el segundo tiempo de aquel duelo, Óscar recibió un balón en la línea de fondo del sector diestro y se inventó un fabuloso sombrero para, más tarde, finiquitar su maldición con la izquierda.

El sueño de un joven goleador se cumplía y su racha comenzaba. En el siguiente partido en El Sardinero, marcó después de una gigantesca carrera. La UD Somozas botó mal un córner y el esférico llegó a los dominios de Óscar cerca del área racinguista. El de Renedo de Piélagos pisó el acelerador, partió a Leuko y definió a las mil maravillas.

Catorce días más tarde, después de haber visto puerta en los dos últimos partidos en El Sardinero, dobló su cuenta particular. Él se deshizo de los defensas de la Cultural Leonesa una y otra vez. Su primer tanto de la tarde fue con un gran remate al primer palo, llegando desde la banda derecha como una bala para recibir el centro de Migue desde la izquierda. En el segundo periodo, después de un disparo de Migue, Óscar se reunió con la bola en la zona de tres cuartos y disparó con el exterior de su pierna derecha para lograr su cuarto tanto esta temporada. Siempre dijeron que era delantero, pero su velocidad necesita ser aprovechada en otros sectores del campo. El pasado domingo el Racing logró los tres puntos gracias a un gran desborde realizado por él desde la banda derecha. Fue el enésimo centro que puso en Villaviciosa y fue determinante una vez más.



El quinto y último jugador que solo anota en casa, tiene más dificultad que el resto. Hace un año pertenecía al equipo al que hoy intentan coger para lograr el primer puesto, el Racing de Ferrol. Ahora defiende nuestros colores y posee dos cañones, uno en cada pierna. Su nombre es Dani `Golazo´ Rodríguez. Es un mediapunta clásico con mucho ritmo de juego; además, tiene visión, pase, regate, velocidad y fuerza. Ah, sí, y también gol. Es el tercer máximo artillero del conjunto santanderino esta campaña. El primer día que pisó El Sardinero en partido oficial, en la segunda jornada contra el Atlético Astorga, ubicó la pelota en la escuadra sin pensárselo y confiando en la trayectoria que iba a tomar el disparo. Meses más tarde, emuló el gol de Gonzalo Colsa en París, el disparo fue con el exterior de su derecha y la pelota, tomando una curva prodigiosa, se chocó con el poste para dormitar en la red segundos más tarde.

La tercera diana galaica de bella factura no tardó en llegar. La pizarra de Munitis y el laboratorio de Fito Mayordomo dieron sus frutos. Álvaro Peña templó un córner a la frontal y el ex del Ferrol arqueó el cuerpo con majestuosidad para realizar un potente disparo con su cañón derecho, ubicando la pelota en el ángulo inferior derecho de la portería. Su cuarto gol fue contra el Celta B, a los cinco minutos del primer tiempo se inventó un tremendo zurdazo desde el interior del área e hizo que el encuentro fuera más sencillo.

El último cuadro en forma de gol que ha pintado el mediapunta gallego a los aficionados racinguistas fue ante la UD Somozas, lo hizo con pausa y decisión, algo arduamente complejo en el fútbol contemporáneo. Dani arrancó desde la parte izquierda para llegar a las inmediaciones del área y le aplicó potencia al esférico con el interior de su pierna derecha, dibujando una parábola fantástica. Sus cinco goles son cinco soles verdiblancos, siempre que ha marcado, el Racing ha ganado. De la misma manera que todos los goles que hemos tratado de estos cinco jugadores han servido siempre para que el Racing consiga la victoria en El Sardinero.

Arturo Herrera

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