viernes, 20 de mayo de 2016

Ahora


Antes que nada, pero después de expresar la felicidad de haber logrado el campeonato y anticipándome a las sospechas que cuatro días de silencio pueden generar, quiero dejar claro que no. NO. No estaba escondiéndome debajo de las piedras. Estaba de parranda. Uno tiene quehaceres capitalinos menos distendidos que los de escribir en esta página, cuyo rigor (exceptuando esta columna) ya se ha convertido en referencia informativa del racinguismo. Si algo ha cambiado en la información escrita sobre el Racing es que hoy existe, para el que quiera acercarse, un medio sin filias ni fobias (bueno sí, alguna fobia) que primero cuenta lo que es y segundo da su opinión, sin que lo segundo mancille, distorsione, manipule o retuerza lo primero. Pero volvamos al tema.

¡Somos campeones! Y de forma merecida, porque tras 38 jornadas, los descensos y los campeonatos no ocurren porque sí.

Ahora bien. No reniego ni una sola coma de todo lo escrito por aquí porque en el último partido David Bandera nos lo puso en bandeja. Hemos pasado un año tedioso, un año tonto y una tarde gloriosa (antes de otra tarde gloriosa) más vale esto que a la inversa: un año glorioso y una tarde tonta que acabe como el Atleti en Levante. Maldito símil. Lo escrito, escrito está, con más o menos acierto. El primer objetivo que se fijó en el inicio de la temporada se ha cumplido. Ahora queda el segundo, el bueno, el de verdad. Estamos tan cerca de volver a ser que no podemos dejarlo escapar. Hemos sufrido tanto que no podemos darlo por bueno.


Ahora que ya nadie se acuerda ni del Celta ni de la Leonesa ni del Pontevedra. Ahora que ya nadie repara en los goles a favor o los goles en contra. Ahora que ya no somos cola de león sino cabeza de ratón. Ahora que ya no hay francotiradores en las azoteas, ni nada ni nadie que fondear, ahora que las novias se hacen ateas y nosotros vamos a Astorga a orar. Ahora que Munitis hace mutis detrás del plexiglás y que pronto dejaremos el autobús para viajar en business class. Ahora que salen de las alcantarillas racinguistas de toda la vida y ya no hay haters en nuestra ciudad. ¿Ahora sí? ¿No? ¿Ahora ya podéis volver al Sardinero y tragaros los partidos en streaming? Parece que sí, que es ahora. Menos para el Ayuntamiento de Santander, que en su línea sigue haciendo el ridículo en todo lo que a Racing se refiere. Ahora, por hoy, tras insistirles mucho mucho por favor Señor Alcalde, han colgado dos trapos que parecen la bandera andaluza medio doblada. Y si no fuera porque el Betis no se juega nada y que Sevilla no tiene MUPAC un forastero no sabría muy bien qué pintan esos retales en las extremidades de la fachada del balcón. Con desgana, con un “vale, va”. ¿Tanto entusiasmo apabulla, verdad? Modérese Alcalde, que si no, no quedará para la noche del ascenso nada. Si es que le parece bien recibir al equipo de su ciudad en el balón…

Es ahora. Contra el Reus, contra nuestros amics. Sean bienvenidos a Cantabria y recuerden el Llagostera, que a la segunda ascendió a Segunda. A nosotros nos va la vida, y con las cosas de comer no se juega. Lo dicho, molt sort, fins diumenge.

Pierre Mahe

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