domingo, 1 de mayo de 2016

El bueno, el feo y el malo del Racing - Compostela


El bueno
Nuestro Racing ganó y el otro Racing, no. El viernes nadie pedía más, pero el domingo nos volvimos algo más sibaritas sufriendo ese fútbol de bronce trabado y cansino. Es normal que se le exija mucho más a este equipo depresivo. El conjunto que entrena Pedro Munitis sigue deambulando en la mayoría de partidos, perdido en sus dudas y ansiedades… Pero está ya a dos puntos del título y depende de sí mismo. Es cierto que parece que está más para ingresar en el antiguo pabellón 20 de Valdecilla que para subir a Segunda. Crisis nerviosas, pánico a ganar, bloqueo mental.. Bueno, al final de estos partidos infames no se acordará nadie en la celebración del ascenso si miramos el vaso medio lleno y recurrimos a la fe. No hay mejor bueno que los tres puntos. El resto es para olvidar.

El feo
Salían los aficionados del Racing más tristes que alegres de los Campos de Sport y eso es bastante extraño tras un triunfo. No necesite hacer una encuesta telemática, ni una asamblea popular, ni siquiera preguntar en el Parlamento… El racinguista de corazón se iba preocupado por la imagen de su equipo, pese a que el objetivo de llegar a La Malata con opciones de ser campeón era un sueño imposible no hace tanto tiempo… Hubo pitos, cánticos alusivos a la falta de garra, algún amago de infarto y en general, decepción por el cómo se llegó a la victoria. El “venceréis, pero no convenceréis” de Unamuno. Así es el este Racing. Los pitos en la grada al equipo no ayudan demasiado y son feos, pero por momentos el equipo parece que necesita ese toque de atención para esforzarse más. Creo que es algo más táctico que un problema de indolencia.

El malo
Fueron unos pocos los que gritaron “a Tercera, a Tercera” y enseguida fueron acallados. No hay que escupir para arriba. Fue fruto del calentón porque el Compostela no había devuelto la pelota al Racing, que la había lanzando fuera de banda para que atendiesen a un futbolista local. Pato Guillén, el portero uruguayo de la escuadra gallega, se dio la vuelta para pedir respeto a los hinchas cántabros. Fueron muy pocos. Siempre da pena ver a un histórico en horas bajas, sobre todo a un Compos que forma parte de una generación de cromos noventera… Para mí siempre serán la hostia de Jesús Gil a Caneda, Ohen, Popov, Tocornal, Fabiano o el golazo de Ronaldo en el 96. Me pongo en la piel de un seguidor del Compostela y se me cae el domingo encima. Tranquilo, presi. Mucho ánimo.

Fran Díez

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