domingo, 22 de mayo de 2016

El bueno, el feo y el malo del Racing-Reus


El bueno
Lo mejor del partido fue el recibimiento que tuvo el Racing. Eso es llegar a casa. Por un momento pensé que estaba en Turquía y no en Santander, que estaba en juego un título importante y no un ascenso a Segunda. Más de cuatro mil personas rugiendo con docenas de bengalas rojas jaleando el paso del autobús verdiblanco erizaban los pelillos del brazo por no escribir otra cosa… El corazón bombeaba fuerte. Pum, pum, pum. Imaginé que era posible. Lo vi cerca, real y tangible, en la mano. El ascenso estaba esperando a esa afición que no merece estar en las catacumbas del fútbol nacional. El racinguismo es muy grande. Enorme. En 2ªB es de Primera. La llegada del equipo fue la leche, pero no lo fue menos el mosaico de las cartulinas, las lonas de la Torre del Oro con un guiño histórico grandioso… Aunque ya lo dijo el mítico entrenador escocés Jock Stein: “Yo nunca he visto a un hincha meter un gol”. Y él tenía a la incondicional hinchada del Celtic detrás, nada menos. No pudimos bajar al campo a empujar a los nuestros, pero hicimos todo lo demás. Igual el fútbol nos lo devuelve dentro de poco.


El feo
La culpa no es de nadie está en el viento. Zapatero a tus zapatos. Jugadores a sus puestos. Entrenadores… Al box. La caza de brujas después de una derrota tan contundente es normal, pero no se puede personalizar. Ni siquiera en esa variante táctica de tres mediocentros que dejó la banda izquierda del equipo como esa autovía sin peaje que deberíamos disfrutar para ir a Reus. El UCAM o el Real Madrid hubiesen sido igual de temibles porque el principal enemigo del Racing está dentro. Son ellos mismos. Los entrenadores, los jugadores. El silencio sepulcral del estadio, algunos abandonado las gradas antes del tiempo... Las dudas. Las malditas dudas. El ascenso vuelve a ser una cuestión de fe. No se sube o se baja de categoría en un partido y los problemas y las limitaciones han estado siempre.

El malo
Un resultado tan contundente deja a un vestuario tocado. Hay que levantarse, lo sabemos todos, pero todavía queda un martirio de 90 minutos en Reus. Será una tortura china, un calvario catalán. No imagino nada peor. Después vendrán dos eliminatorias a vida o muerte. El Racing jugará la primera ronda de repesca en casa y ante un rival de otro grupo… Aquí ya no valdrá quedarse bloqueado. Más vale que espabilen. Lo peor es la moral por los suelos del equipo y la afición. Domingo negro.

Fran Díez

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