lunes, 9 de mayo de 2016

El Ferrol


Ni siquiera podemos agarrarnos al cacareado «ya se veía venir» puesto que los cortes incesantes del internete de la tevega apenas nos dejaba hilar jugadas. Tartamudeaba la retransmisión y en un pestañear, bola adentro con la rodilla doblada de Mikel Santamaría. Coitus interruptus ante el Ferrol. Ya me podéis echar en cara la utilización del término Ferrol, si La Voz de Galicia tiene su propio libro de estilo, yo también. Así que a partir de ahora ya, La Fragata es una marca de aceitunas, el Racing de Ferrol es el Ferrol y ¡Aúpa Dépor! Toda la semana ha sido un intercambio de provocaciones blanquiverdes y verdiblancas. Tanto monta, monta tanto racinguista ferrolano que santanderino.

Qué pudo fallar el sábado en A Malata. Sí, la retransmisión, vale, eso ya lo hemos pillado. Pero ¿qué nos pasó a nosotros? Nos pudieron los nervios principalmente. El equipo se cargó innecesariamente de tarjetas, se aceleró en los minutos finales y recurrió en demasía al patadón cuando la cosa iba de guardarla. Mikel, no pasa nada. Tú habitualmente la revientas. ¿Quién te iba a decir que te rebotaría y con cruel sutileza acabaría en las mallas?

Los finales de partido nos matan. Nuestros minutos son segundos cuando vamos por detrás y siglos cuando esperamos atrás. Mención especial se merece el millar de aficionados que se desplazaron. Confluyeron en marea hasta A Malata y regresaron en pedazos a Cantabria. Racinguista que estuviste en Ferrol, un gol en propia puerta te ha helado al corazón. Desde esa pequeña localidad gallega de cuyo nombre ya nos acordaremos todos, nos llamaron “equipo tramposo y mal pagador” pero lo cierto es que tanto sufrimiento no está pagado. Nos queda el consuelo de ser fieles a nuestra identidad.

¡Al carajo la identidad! Ya es hora de quitarnos de encima los complejos y más estando en Segunda B.

Ahora vendrán las cábalas. Oh mira, el Astorga se puede salvar. Oh, aún podemos empatar a 74 con Ferrol y Tudelano. No todo está perdido. Principalmente porque nos queda el playoff y un largo sufrimiento hasta finales de junio, cuando media España esté ya un gin-tonic en una mano, una papeleta en la otra, celebrando los goles de Diego Costa y la victoria del PP, nótese la ironía.



Atrás queda A Malata. Es de agradecer el buen ambiente que reinó en A Malata entre fondos y hay que olvidar que si Paco, Teódulo o Paulino increparon al banquillo de Pedro Munitis, otra vez pasado de revoluciones, otra vez a destiempo, otra vez expulsado.

Ya que nos están dando la santa matraca con el Año Jubilar Lebaniego (en serio, no sé vosotros pero ya estoy saturado a 350 días del acontecimiento) ¿sabíais que Santo Toribio era de Astorga? Seguro que desde Ferrol se encontrará alguno que denuncie el compadreo y que los santos nos echan un cable como el Lealtad. A nosotros, ya no nos queda ni el pataleo, sino ponerle una vela a Dios y otra al diablo, por si acaso.

Pierre Mahe

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