lunes, 2 de mayo de 2016

El símil


De forma milagrosa, el Racing llega a dos jornadas del final dependiendo de sí mismo. Exhibiendo un pésimo juego, paseando su dejadez futbolística en casa y lejos de El Sardinero, ofreciendo la peor versión de la temporada, el equipo está acariciando el primer puesto y aumenta así de forma muy considerable sus posibilidades de ascenso. ¡Y qué más da si el penúltimo de la clasificación nos frustra el sueño en el penúltimo minuto de ayer!

¿Qué ha cambiado respecto a las dos últimas oportunidades fallidas contra Cacereño y Tudelano? Nada. Y sería absurdo parapetarse en un poste y un larguero para justificar la superioridad del Racing que ayer apenas se dejó notar. Me dirán y con razón que el juego es lo de menos y que el resultado es lo único que cuenta. Sí. Contra el Compos con los dos pies en el ascensor y el índice pulsando la planta -3, sólo cuenta el resultado. Sí. Contra el equipo ferrolano pinchando todos los sábados y en caída libre, sólo cuenta el resultado. Pero en doble eliminatoria, hay que poner un poco más de algo que no tenemos: fútbol e ideas.

Hay algo que se ha puesto de moda últimamente en los ambientes racinguistas y es recurrir al símil con la élite. Es absurdo. “Sí, pero mira lo que le cuesta al Barça ganar sus partidos”. “Sí, pero mira lo que le cuesta al Madrid doblegar a equipos que ya no se juegan nada”. “Sí, pero mira como el Atlético sin jugar a nada está a punto de meterse en la final de Champions”. Ya…. ¿Y? Todos juegan mínimamente al futbol, el Racing no. Ayer se abandonaron las bandas para emprender una guerra en el centro del campo que perdimos una vez más. Con Dioni somos poco, pero sin él ya no somos nada.

“Somos el Barça de la categoría, por historia, por presupuesto y por no sé qué más”. Otro símil. No. Somos el Racing y bastante tenemos con serlo domingo sí y lunes también.

¿Nos dará para ascender? Puede que sí. Ojalá sea así. No nos enfrentamos ni a Barça, ni Madrid ni Atlético. El sábado empieza nuestra lucha por salir de la mediocridad, para dejar atrás Les Caleyes, Las Gaunas y El Plantío y en buena medida, para dejar atrás las penurias. En A Malata no tendremos directiva en el palco. Mientras comparezca el equipo me conformo, algo que no sucedió por ejemplo en los primeros 45 minutos de ayer.

Me perdonarán pero este final de temporada me está costando demasiado. Sé que está mal y que lo oportuno sería subirse al carro de la ilusión y pegar bocinazos hasta Ferrol. Pero no. El partido contra el Cacereño apagó los atisbos de esperanza. No consigo volver a enchufarme. Ni siquiera los cinco últimos minutos de ayer que casi terminan con mis constantes vitales fueron suficientes para volver a reengancharme. Bienvenido el amago de infarto que sufrí, demuestra que aún sigo vivo mientras veo a mi equipo. Confieso que veo los partidos escribiendo wasaps y ayer hasta me dio tiempo a leer las encuestas del 26J en el periódico. Hala, ya me podéis insultar.

Esta semana, hablando con un socio del Real Madrid me comentaba que no iba a ver los partidos de Liga, que sólo iba a los de Champions. Me pareció triste y patético, todo a la vez. Y aquí estoy, pensando que el playoff es nuestra Champions. Vaya, un símil.

Pierre Mahe

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