miércoles, 25 de mayo de 2016

Secuestro racinguista


Ayer se realizó un simulacro de secuestro de un avión en la pista del aeropuerto Seve Ballesteros. Dos hombres se apoderaban de un vuelo procedente de Madrid y exigían la liberación de sus familiares en un campo de refugiados de Siria. Se ensayaba la respuesta a una gran emergencia y si hablamos de emergencias el Racing siempre tiene que estar implicado.

La Agencia Estatal de Seguridad Aérea, que pertenece al Ministerio de Fomento, organiza cada año dos ejercicios de este tipo en distintos aeropuertos del país. Ha tocado el de Cantabria y enseguida han captado la esencia de la comunidad porque entre los supuestos secuestrados, que eran militares desempeñando un papel, había un futbolista del Racing al que amenazaban con matar… Al principio se especuló con que fuese el entrenador, sobre todo después de lo del domingo.

No puede haber tragedia en la que no esté implicado el club racinguista. Lo que nos faltaba. También se contempló durante unas horas la posibilidad de que los secuestradores no fueran árabes sino haters del Racing que gritaban como posesos “¡Convenio de patrocinio no!” en lugar de “¡Alá es grande!”.

Hubo momentos de tensión cuando los secuestradores exigieron la destitución inmediata de Pedro Munitis, pero el del Barrio Pesquero anunció que iba para el aeropuerto y empezaba a zarandear el avión y todo su plan se vino abajo.

Un negociador entretuvo a los terroristas mientras las dos mejores unidades de intervención en operaciones especiales de España –la UEY de la Guardia Civil y los GEO del Cuerpo Nacional de Policía– se preparaban para entrar en el avión a la fuerza. Como parte del propio simulacro, la noticia del secuestro se filtraba a los medios de comunicación y el delegado del Gobierno, Samuel Ruiz, tenía que ofrecer una rueda de prensa en el aeropuerto para informar de la situación. Al mismo tiempo, uno de los rehenes simulados se conectaba a las redes sociales para informar de la situación en el interior del avión. Y un medio digital comenzaba a informar en directo gracias a un informador en el interior de la aeronave secuestrada. La tensión se fue elevando dentro del avión y un rehén recibió un disparo. Otro pasajero sufrió una crisis diabética y tuvieron que llevarle insulina. Mientras tanto, los familiares de los secuestrados comenzaban a llegar al aeropuerto. Finalmente, se descubría que en el vuelo había un magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria y un jugador del Racing, al que los secuestradores amenazaban con matar. No especificaban si acababan con él si no jugaba bien o si querían que no le alineasen nunca más... Todo muy de película.

Tras varias horas de negociación, se produjo la rendición de los secuestradores y todos fueron liberados. La presión de la gente afectó mucho a los terroristas, que se vinieron abajo al ver a tanta gente con bengalas cerca del avión. Este simulacro puede servir para el secuestro del autobús de las peñas que viajará a Reus... Igual el domingo el Racing fue una célula durmiente y despiertan en Reus con un bombazo, un atentado que sirva para remontar el 0-3.

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