domingo, 10 de julio de 2016

Plantas con espinas


Si el Partido Popular realizase una campaña electoral en Santander que incluyera carteles en blanco sustituyendo a la habitual cara del candidato seguramente obtendría los mismos votos… O incluso más. Algo parecido ocurre con la campaña publicitaria de captación de abonados del Racing, da igual el mensaje o la imagen porque el resultado será casi siempre muy similar según la categoría en la que milite el club. El sufridor racinguista volverá a retirar su carnet aunque pongan alrededor alambre de espino, minen el suelo, bombardeen desde el cielo y disparen ráfagas de metralleta desde las taquillas como si fuesen un búnker nazi. La escena bélica daría para otra campaña veraniega de abonados: ‘Desembarca en El Sardinero’. Ser del Racing es un poco como tomar las playas de Normandía en junio del 44. El Día D, el Día R. Normal que Ángel Viadero hable de contratar soldados y que Pedro Munitis repitiera varias veces aquello de “vamos a la guerra” durante la temporada pasada. Tener una clientela fiel es lo que desea cualquier empresa.

Es cierto que el concepto de la plantita que crece está ya muy trillado. Demasiado. Lo utilizó hasta la compañía fantasma de Alí Syed, WGA, cuando llegó a Santander. En los videomarcadores de El Sardinero aparecía aquel brote verde llegado de Oriente como los Reyes Magos. Hoy ya ni funcionan esas pantallas gigantes del estadio y tenemos claro que por los Campos de Sport después del supuesto millonario de la India solamente pasaron los camellos.

A la planta hay que regarla con acciones ilusionates, hablarla con sinceridad, ponerla música clásica, abonarla con buenos fichajes, podarla de malas hierbas… Mimarla. Eso es lo importante. Hacer las cosas bien en la gestión del club. Las plantas crecen despacio y vivimos en el mundo del lo quiero ahora y lo quiero todo: un Racing en Primera División esta misma temporada. Y eso sabemos todos que no es posible, lo que genera frustración. La planta que tiene regar el Consejo de administración está llena de espinas. El racinguismo es un cactus que no pasa una, de flores efímeras y con el que siempre te puedes pinchar.

El concepto y la imagen, siempre cuidada desde la llegada de Daniel Quevedo al club, es lo de menos. Lo importante es que se mantienen los precios, los descuentos, que el Racing sigue vivo un verano más. Lo importante es que ITM haya participado en la campaña, patrocinándola con la energía de Aldro, y algo más, porque han estado muy implicados en todo el proceso, aunque todavía no se haya firmado el famoso convenio de patrocinio, que tiene ritmo de crecimiento vegetal.

El vídeo de la campaña está producido y realizado en 48 horas. Se nota. Así es complicado trabajar. Haga lo que haga el Racing va a ser criticado siempre y en ocasiones igual es mejor esperar o quedarse quieto, como Rajoy. El vídeo me da exactamente igual, pero es cierto que puede dar una pista sobre la gestión. Todo va relacionado y son métodos de trabajo que pueden llevarnos a la preocupación… Demasiada improvisación, caos y vete haciendo tú que ya dirá el presi… No es profesional. Una campaña publicitaria es otra cosa, pero parece que ésta es una más, que todo sigue igual… Otro verano más, otra muesca para nuestro revólver de hater. Todo cambia para seguir igual y el Racing pide a sus abonados que pasen rápido por caja, que es como clamar en el desierto.


Fran Díez

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