viernes, 2 de septiembre de 2016

El dinero de Garay


Al Racing le corresponde el 1,7% del traspaso al Valencia desde el Zenit de San Petesburgo del central argentino Ezequiel Garay por el llamado mecanismo de solidaridad entre clubes, que ahora solamente se aplica ya en traspasos internacionales. El club santanderino disfrutó, y formó, al defensa de los 19 a los 22 años y la norma incluye el reparto de un 5% de la cantidad de compraventa a distribuir entre las instituciones que contribuyeron a la formación del jugador de los 12 a los 23 años, con diferentes porcentajes de cobro dependiendo de la edad en la que estuvo en esos clubes. Si los valencianos han pagado 20 millones de euros, sin contar cláusulas y otros recovecos legales en este tipo de operaciones, el Racing cobraría 340.000 euros. Será seguramente algo menos.

De la venta de Álvaro González del Espanyol al Villarreal por unos cuatro millones, el Racing no cobra nada al ser dentro de la misma federación nacional, un criterio que ha variado en la FIFA sin cambiar la normativa. Algo que comenzó a ocurrir en 2004.


Con ese dinero de Garay, que está por ver cuándo llegaría a las maltrechas arcas racinguistas, el club está viviendo una auténtica lluvia de ingresos, pero todos ellos embargados. La venta de Koné por aproximadamente 1,2 millones de euros y de los gemelos San Emeterio, por unos 800.000, suman 2,3 millones. ¡Y en 2ªB! A ese dinero habría que añadir más de dos millones por derechos de televisión que todavía no se han podido facturar… E incluso algunos suman los cuatro millones prometidos por el Consejo de Gobierno de Cantabria, aunque todavía tienen que pasar por el Parlamento.

Pese a que pueda parecer que todo marcha viento en pompa en el club, lo cierto es que continúa el embargo total de la Agencia Tributaria, unos 9,5 millones de euros y subiendo por los intereses, además de otros embargos menores. También se adeudan varios meses de nóminas a los empleados no deportivos. Así que sigue la economía de guerra en el racinguismo. A todo ellos hay que sumar la deuda concursal, que se tiene que empezar a pagar desde enero de 2017. Para este primer año de pagos son casi 600.000 euros. Esa angustia económica no ha desaparecido de las oficinas de los Campos de Sport ni mucho menos... La maquinaria no empezará a funcionar bien hasta que no se firme el convenio con la empresa ITM y se pueda levantar el embargo de Hacienda que ahoga el día a día de la entidad.

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