miércoles, 14 de septiembre de 2016

Los toritos del Racing


A Dani Aquino le ha caído el apodo de El Torito por herencia. Ser el hijo del delantero argentino Toro Aquino tiene esas cosas, también lo de tener el gol en los genes y haber mamado fútbol desde la cuna. Algunos ya han aprovechado para cantabrizar el sobrenombre y rebautilizarle como El Toruco. Lo curioso es que el atacante es más técnico que el portento físico que se espera de la comparación con un astado.

Pero no es el único Torito que ha pasado por el Racing. Muchos años atrás ya militaron en el club santanderinos otros dos futbolistas con ese apodo, lo cual no deja de ser sorprendente. Tampoco es un sobrenombre tan común en el fútbol español. El más conocido fue el argentino Rafael Zuviría que llegó a Santander en 1973 procedente del Argentinos Juniors. Llegó a jugar en todas las posiciones excepto de portero a lo largo de su carrera, en parte gracias a sus enormes cualidades físicas. Del Racing salió traspasado al Barcelona con el que ganó dos Recopas de Europa y dos Copas.



Años antes de que llegara a Santander desde Argentina Rafael Dalmacio Zuviría los aficionados racinguistas habían bautizado como Torito a otro jugador: José Iglesias, Joseíto. Otra fuerza de la naturaleza. Fue tan espectacular su temporada de 1949/1950 con los montañeses que un aficionado popularizó con gracia que el atacante zamorano más que un torito era un torazo montado en una moto y pisando el acelerador. A Joseíto no le molestó el apodo de Torito, ya que sabía que la afición racinguista se lo había puesto con mucho cariño, aunque no cuajó fuera de Santander. Torito Joseíto era demasiado para los locutores de la época. Aquella campaña anotó nada menos que 34 goles, 27 en el campeonato liguero incluyendo cuatro de la fase de ascenso que llevó al equipo a Primera.



La escuadra cántabra ha tenido un cuarto Torito, aunque fuese por error. Justo ante de recalar en el Racing Facundo Pumpido  estaba atado por el Nueva Chicago de su país. El club español se interpuso en la operación y el delantero prefirió dar el salto a Europa. El club del barrio de Mataderos es conocido como El Torito en Argentina lo que originó un curioso malentendido en la prensa de Cantabria, que pensó que ese era el apodo del futbolista. La incorporación del ariete se dio a conocer por un tuit de un aficionado argentono que indicaba que El Torito Pumpido al final fichaba por el Racing de Santander... Unos meses después el sobrino del famoso portero internacional sí que terminó en el Nueva Chicado, que milita en la Primera B de Argentina, la segunda división del país sudamericano. El delantero, de 27 años, quedó libre después de que el Racing no lograrse el ascenso a Segunda División. Tampoco hubo interés del club santanderino por retenerle. Pumpigol disputó 15 partidos, once como titular, y anotó solamente tres goles con el Racing. Antes de sufrir la lesión muscular con la que finalizó la campaña llevaba seis partidos sin anotar un gol pese a un inicio ilusionante en España.

Ahora el Racing tiene otro toro que embiste al gol: Dani Aquino. El cuarto astado. No es especialmente veloz, pero sí tiene mucha calidad y sabe generar mucho peligro ofensivo para el equipo. Su padre, el auténtico Toro, fue máximo goleador de Segunda División dos temperadas consecutivas: primero con el Mérida en la campaña 92/93 y después con el Betis. Anotó 19 y 26 goles. En Primera División llegó a marcar 14 en una sola temporada con el Rayo Vallecano, aunque siempre tuvo más presencia en categoría menores. Su hijo, de momento, lleva tres con el Racing y parece que llegarán muchos más... Todos los toritos racinguistas han tenido siempre mucha relación con el gol.


Fran Díez

El Torito Zuviría

No hay comentarios:

Publicar un comentario