martes, 13 de septiembre de 2016

¡Vamos a la playa!


Parece que ya nos tenemos que ir despidiendo de los días de playa en Cantabria hasta el verano que viene, aunque luzca el sol deportivo en cuanto a resultados para el racinguismo. La actual plantilla del Racing ha podido disfrutar de los arenales de El Sardinero en más de una ocasión, incluso con baño incluido. "Es un privilegio y es una maravilla darte un baño en un lugar así. La playa es un escenario idílico y hay que aprovechar lo que tenemos aquí. El Sardinero es un lujo. El agua estaba muy buena, por cierto", comentaba Ángel Viadero después de llegar a una rueda de prensa directo de la playa. Entrenar en la arena tiene muchas ventajas, también bañarse en el Cantábrico. Relajación mental y muscular, entre otras. Para algunos ejercicios de recuperación es idóneo, aunque no haga calor.

El entrenamiento en la playa con baño en El Sardinero para cerrar la sesión de trabajo o recuperación siempre ha sido un clásico en el Racing, no hay que olvidar que los viejos Campos de Sport estaban pegados al mar, tanto que incluso alguna marea alta llegó a anegar el césped del recinto. Solamente había que caminar unos metros para llegar a la arena. El fútbol playa también tiene una gran tradición en este lugar y muchas generaciones de niños se iniciaron en el balompié dando patadas en "playeros". Con los años fueron muchos los exracinguistas que brillaron a primera hora de la mañana en las ligas de esta modalidad, entre ellos Tuto Sañudo o Quique Setién.


Quizá el primer entrenador que empleó la playa de El Sardinero como lugar de entrenamiento con cierta asiduidad fue el francés Louis Hon, que fue futbolista del Real Madrid en los años 50. Dirigió al Racing en las campañas 58/59, 59/60 y 63/64, siempre en Segunda División. Pero son mucho más recordados las sesiones de trabajo en la playa con el técnico brasileño Otto Bumbel, que recaló en el Racing en 1960.


El técnico de Taquara, cerca de Porto Alegre, acababa de llegar a España y solamente había dirigido en nuestro país al Valencia, parte de la campaña anterior. El entrenador, de 46 años, había dimitido por propia voluntad tras caer el equipo che derrotado en Mestalla ante el Atlético de Madrid 0-1 en la semifinal de Copa. Otto Bumbel llegó de rebote y sin ningún respaldo a Santander, lo que no le impidió convertirse en uno de los mejores entrenadores de la historia del club. También estuvo considerado entre los grandes técnicos de su época tanto en España como en el extranjero.

Había sido futbolista en el Floriana, Flamengo y Corinthians, pero era militar de carrera y lo compaginaba con su puesto de entrenador en el Gremio de Porto Alegre. En 1951 abandonó Brasil, en contra de sus mandos, para entrenar al Deportivo Saprissa de Costa Rica con el que conquistó el primer título de Liga de este club y después a la selección costarricense. Esto le valió una condena como desertor del ejército y estuvo sin poder pisar su país natal nada menos que diez años. Incluso fue declarado fugitivo. En la campaña 57/58 dio el salto a Europa para dirigir al Oporto portugués. Posteriormente pasó por el Valencia, Racing, Lusitano (Portugal), Elche en varias etapas, Sevilla, Atlético de Madrid, Málaga, Mallorca, Sabadell y Racing de Ferrol.



Lo llamativo es que el técnico brasileño entrenaba en las playas de El Sarinero a causa del deplorable estado del terreno de juego. En aquella época no existían las instalaciones de La Albericia y apenas contaba con un reducido espacio anexo en los Campos de Sport para las sesiones de trabajo. Además, Bumbel instauró un estilo de juego menos directo y más técnico que requería un césped en buenas condiciones, que no tenía. Fue una manera imaginativa de presionar a la directiva y seguir trabajando con el equipo.

En las últimas décadas casi todos los entrenadores han llevado a la plantilla a la playa para realizar algo de recuperación o romper la rutina con una sesión diferente. Nando Yosu, Paco Fernández, Marcelino García Toral o Munitis, que les llevó a las playas de Liencres hace un par de temporadas, han entrenado en la playa. "En el fútbol es tan importante trabajar mucho y bien como saber parar, descansar y recuperar", recuerda Viadero. La playa siempre es buena, más sí se trata de El Sardinero.


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