domingo, 30 de octubre de 2016

El bueno, feo y malo del Racing-Cultural


El bueno
David Córcoles hizo más daño a la Cultural Leonesa que Gabriel Rufián al PSOE en el Congreso. El alicantino fue un coloso recorriendo la banda derecha como si fuera un Luke Cage blanco. Estuvo bien el Racing, pero quizá aseverar que fue el mejor partido del año es exagerado. No se puede decir eso de un encuentro que no ganas, ante un rival cansado, en el que has fallado tantas ocasiones y cometido tantos errores garrafales en defensa. Otra cosa es que se puedan extraer conclusiones muy positivas de la actuación racinguista. Empezando por el final, tres jóvenes valores (Javi Cobo, Pablo Goñi y Laro Setién) aportaron desde el banquillo como si fueran veteranos de nivel, Óscar Fernández volvió a ser ese futbolista desequilibrante en la banda, Álvaro Peña tomó el mando en el centro del campo, Caye Quintana marcó otra vez como quien no quiere la cosa… La afición racinguista se fue creyendo a ciegas en su equipo y teniendo fe en que el liderato se recuperará y se tendrá al final de la fase regular sin duda.

El feo
La visita del Real Madrid al Reino de León en Copa mereció que el entrenador coruñés Rubén  de la Barrera sacara de su armario las mejores galas, un traje de brillo de corte slim fit. El técnico de la Cultural optó por algo más sport para El Sardinero, aunque igual de cool. Eso sí, con zapatos blancos que se veían perfectamente a pesar de la niebla igual que los chalecos reflectantes rosas que vistieron sus futbolistas. El del traje sport y el del chándal se fueron expulsados por igual. La Justicia es ciega a la moda. Lo de no renunciar nunca a su estilo futbolístico debe ser una forma de hablar o quizá solamente se limita a su vestimenta. Más allá del cansancio originado por la Copa el equipo de Rubén de la Barrera careció de cualquier cosa que se asemejase al tiquitaca, la posesión del esférico o elaborar fútbol desde atrás. La Cultural defiende las acciones a balón parado de manera deficiente y en la línea defensiva son una auténtica verbena. El holandés errante Gianni Zuiverloon tiene más pasado que futuro. No era niebla era humo. Visto así el líder asusta bastante menos de lo esperado.

El malo
¿En qué estarían pensando unos padres gallegos en 1993 para bautizar a su hijo como Alain Kevin? El colegiado compostelano García Martín arbitraba su cuarto partido en la categoría y no estuvo nada acertado. No cometió ningún error grave y eso que trataron de engañarle reclamando algún penalti. Fue más una cuestión del criterio para no señalar algunas infracciones, casi siempre a favor de los locales. No terminó de tenerlo claro como si una neblina en sus ojos le impidiese ver las faltas que cometían los futbolistas de la Cultural o tuviese miedo a meter la pata. Se le fue el control del partido nada más arrancar… Tanto que terminó expulsando a los dos entrenadores, que seguramente trataron de trolearle conociendo su inexperiencia. No es algo habitual. Resulta curioso el juicio que tiene el Comité Técnico de árbitros para enviar a El Sardinero a un chaval de 23 años que ha pitado tres partidos en Segunda B y otro de Copa (Caudal-Burgos). Parece que la Federación persigue a los árbitros mayores de 30 años en la categoría de bronce del fútbol español, que son ya una rara avis, y eso al final se nota en un descenso del nivel arbitral a niveles abisales. Confunden tener una buena cantera arbitral con la juventud, lo único que les importa. La Segunda B solamente les interesa para chupar euros porque sufre menosprecios constantes. García Martín no tiene apellidos de árbitro, pero lo mismo sale bueno… Tiene mucho tiempo por delante.

Fran Díez

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